Las tres guerrillas de Jesús Ibáñez

Richard Crowbar (Diagonal)
| 27.12.2014

Para cualquier persona que haya tenido un acercamiento a la sociología crítica en este país, el nombre de Jesus Ibáñez resulta clave. Ibáñez se consideraba un “exiliado del tiempo” por haber nacido un 29 de febrero de 1928 en la villa pasiega de San Pedro de Romeral. Hijo de madre soltera, con tres años aprendió a leer de forma autodidacta y con ocho se vio obligado a salir de su pueblo natal tras el golpe de Estado de Franco. Allí volvería una vez finalizada la Guerra Civil después de “disfrutar como un enano de las largas vacaciones del 36”, según dejó escrito en una serie de artículos autobiográficos publicados en el numero 113 de la revista Anthropos.

En los años 50, Ibáñez comenzó a estudiar la carrera de Ciencias Políticas y Sociología en Madrid. Encuadrado dentro de la generación del 56, fue detenido en marzo de ese año y encarcelado durante seis meses en la prisión de Carabanchel, tras firmar un escrito de solidaridad con los intelectuales y estudiantes detenidos en los sucesos de febrero de 1956, que supusieron la primera manifestación de estudiantes desde la Guerra Civil. Durante los seis meses que duró su encarcelamiento, participó en la llamada Universidad Libre de Carabanchel. Con ella se pretendía poner en evidencia los argumentos del régimen, que clasificaba a los y las estudiantes detenidas como alborotadores que no querían estudiar, cuando paradójicamente todos los detenidos eran Premio Extraordinario de Licenciatura.

Claramente encuadrado dentro del denominado exilio interior del franquismo, tras salir de la cárcel, ya expulsado de la universidad, Ibáñez crea ECO en 1958, una empresa de investigación de mercados en la que se encarga de los aspectos cualitativos. En esta misma época participa en la creación del Frente de Liberación Popular (FLP, también conocido como ‘Felipe’). Fue un periodo de su vida que describe como esquizofrénico, en palabras de su colega Alfonso Ortí: “Por la mañana en ECO trabajábamos para el desarrollo de la sociedad de consumo en España, y por la tarde criticábamos las estructuras capitalistas de producción”. Jesús murió el 5 de agosto de 1992, no sin antes dejar una prolífica obra
El Felipe actuó en oposición al franquismo entre 1958 y 1969, movido por el fracaso en la implantación en el interior del Estado de las formaciones políticas de izquierdas clásicas (PSOE, PCE, UGT, CNT...). Ofrecía una visión nueva del socialismo que no nacía de la tradición republicana, y fue el germen de algunas de las opciones políticas de renovación de la izquierda española que coincidían con la revisión de las teorías comunistas más ligadas a la Unión Soviética, por ideas próximas a modelos de socialismo democrático radical de corte occidental. Su primera aparición pública fue apoyando la huelga general convocada por el Partido Comunista de España el 18 de junio de 1959.

La primera guerrilla

Tras la muerte de Franco y con el inicio de la composición de las diferentes opciones políticas de la transición, Ibáñez no atendió la llamada de ningún partido. Recibió invitaciones del PSOE, pero no le convencía el camino que había tomado durante la transición. En sus palabras, tras haber pasado “una guerra” – en referencia a la clandestinidad–, el resto eran acciones de “guerrilla”. La primera de estas guerrillas fue la Candidatura de Unidad Popular (CUP) para las elecciones generales de 1977, una candidatura que pretendía unificar a los pequeños partidos a la izquierda del PCE, a saber, Movimiento Comunista (MC), Liga Comunista Revolucionaria (LCR), Partido de los Trabajadores (PT), Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT) y Movimiento Socialista (MS). La idea era la de servir de paraguas, dado que eran partidos todavía ilegales. Ibáñez redactó el manifiesto pensando un espacio político en el que cupieran organizaciones y personas, analizando la proliferación de movimientos de lucha contra el poder –de cuya potenciación y autonomía frente a los partidos e instituciones dependía, en su opinión, el éxito de esta iniciativa–. Finalmente, cada uno de los partidos presentó una candidatura “unitaria”. Jesús Ibáñez se quedó en la candidatura del MC y a partir de ese momento empezó lo que él denominó como “una cascada de derrotas”.

Madrid 2, Barrio del Pilar

Su segunda guerrilla fue a finales de los 70 con la lucha en el madrileño barrio de El Pilar bajo la consigna ‘La Vaguada es nuestra’. Con este movimiento se intentó parar la construcción de lo que hoy en día es el centro comercial La Vaguada, así como el cierre de la M-30 en su tramo norte. Esta guerrilla también le supuso una detención y, al igual que la anterior, también resultó fallida. Con Tierno Galván en el Ayuntamiento, y pese a los carteles de su candidatura con el espacio que se quería defender como fondo, el proyecto terminó por realizarse. Esta guerrilla la realizó junto con su compañera y madre de sus dos hijos, Esperanza Martínez Conde, profesora de Biología en la Universidad Complutense. A ella le solía dedicar un poema de Benedetti que dice: “Si te quiero es porque sos mi amor, mi cómplice y todo, y en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos”. También junto a ella participaría en las marchas a Torrejón a mediados de los 80 contra la entrada de España en la OTAN.

A la tercera guerrilla, a principios de los años 80, acudió, según sus palabras, “arrastrado del ronzal” por su compañera Esperanza. Fue la lucha contra la construcción del pantano del Pas. Un proyecto que se promovía desde el Gobierno de Cantabria y que pretendía anegar parte de los valles pasiegos. Tras un seminario en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en el que se evaluaban los impactos del proyecto, el Partido Regionalista de Cantabria convocó una concentración a la que acudieron 4.000 personas y que supuso su paralización.

“Jesús Ibáñez inició la tarea de consolidar una verdadera corriente de sociología crítica en un país con poca tradición sociológica y aún menos tradición crítica”. Así definía Isidro Lopéz a Ibáñez en la extinta revista La Dinamo. Jesús murió el 5 de agosto de 1992, no sin antes dejar una prolífica obra en la que analizó de forma tan aguda como creativa la realidad cotidiana del tiempo que le tocó vivir.

[Información e imagen extraídas de Diagonal]

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