La Consejería de Sanidad equipara los salarios médicos de quienes ejercen también en el sistema privado

C. S.
| 18.12.2014

El anuncio de la Consejería de Sanidad del Gobierno autonómico de equiparar el sueldo de los médicos, independientemente de si se dedican exclusivamente al Servicio Cántabro de Salud (SCS) o de si ejercen también en el sistema privado, ha comenzado a cosechar las primeras reacciones de la población en general y de los agentes sanitarios en particular.

Según recoge la Agencia EuropaPress, un grupo de trabajadores del SUAP y 061 se acercó a la consejera de Sanidad, María José Sáenz de Buruaga, durante la presentación en el Paraninfo de la Magdalena de Santander del Plan de Salud Mental 2015-2019, para recriminarla que no hubiese dinero para igualar sus salarios con el del resto de los trabajadores del S.C.S. y sí para atender a la petición de los médicos del SCS que pasan consulta privada.

Desde CC.OO. también muestran su estupefacción porque aparezca ahora "como por arte de magia" el millón de euros que va a costar la medida, toda vez que la excusa esgrimida por la consejera para no atender las reivindicaciones de los trabajadores de los Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) y 061 que permanecieron en huelga durante varias semanas en el mes de noviembre, era que no había más fondos presupuestarios. Según este sindicato, atender a las reivindicaciones de los trabajadores del SUAP habría costado la mitad de dinero. 

La medida, que presumiblemente entrará en vigor en el mes de enero de 2015 y que según los datos aportados por El Diario Montañés afectará directamente a 208 médicos de los 1799 que trabajan actualmente para el SCS, es defendida desde hace años por el Sindicato Médico o el CSIF como una corrección a lo que consideran una discriminación histórica.

No lo ven de este modo otros agentes, que lo consideran un ataque en toda regla al sistema público. Según fuentes sanitarias consultadas, es vox populi entre los profesionales que compatibilizar la actividad pública con la privada deriva en ocasiones en abusos de mayor o menor calado que afectan tanto a una actividad como a la otra. Incluso hay quien se atreve a aventurar que sería más lógico que fuese la empresa privada quien premiara la exclusividad, traducida en dedicación, de sus profesionales, y no la pública la que hiciera exactamente lo contrario, equiparando a profesionales dedicados plenamente al SCS con quienes lo compatibilizan con el ámbito sanitario privado.

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