Contra el olvido: Campoo 25 años después

Patricia Manrique
| 09.04.2012

Reinosa_nalucha_escontra_lesmantelamientu_endustrial"Es mejor no recordar el suceso de 1987", declaraba en una entrevista Daniel Mediavilla, alcalde de Reinosa por el PSOE en la "Primavera del 87". Su actuación y su carácter de cara visible de un Gobierno que se llevaba por delante el futuro de una comarca le costó el cargo entonces, aunque lo recuperaría en 1992. Sin embargo, para otros protagonistas de la historia, trabajadores y trabajadoras, vecinos y vecinas, el recuerdo de aquella primavera debe seguir vivo, hoy más que nunca.

Cosa bien diferente es que, tras los golpes recibidos, de la lucha vecinal a la ejecución de la reconversión, pasando por la muerte de un trabajador y compañero, Gonzalo Ruiz, el pueblo quiera hablar de los sucesos o le cueste creer en su capacidad de incidencia ante un poder que ya una vez se mostró radicalmente sordo a sus demandas.

La sordera institucional se extiende al presente. Súmense a la falta de diversificación de la economía de la zona, la amenaza de un planteamiento irracional, de capitalismo 'verde', del desarrollo eólico y el peligro del fracking, una agresiva técnica de extracción de hidrocarburos que podría afectar los acuíferos de una zona destacada por su valor natural. Reinosa, Campoo, el sur de Cantabria ha pagado y sigue pagando un fuerte peaje por el olvido, sobre todo el de las instituciones.

Reinosa "quería vivir"

"La Naval", nombre con el que en el pueblo se ha conocido siempre la actual Gerdau, que en un principio se llamó Forjas y Aceros y luego Sidenor, ha sido, desde 1920, el motor económico de Reinosa y, en general, de la comarca de Campoo. Por ello, cuando en 1980 empieza la reconversión industrial, la situación de toda la zona peligra. Si hacia 1920, cuando se instala la fábrica en la zona, Reinosa contaba con poco más de cuatro mil habitantes, desde entonces se produce un espectacular incremento, llegando a su máximo registro en 1984, con 13.411 habitantes. Sin embargo, desde la reconversión se invirtió esta tendencia, que se ha mantenido a la baja hasta hoy, cuando la población reinosana es de 10.873 habitantes.

No se trató sólo del impacto de la destrucción de empleo que sufrieron las familias vinculadas laboralmente a "La Naval", sino también de las pérdidas que éstos anunciaban para los comercios de la zona, afectados por la despoblación creciente entre otros factores. De ahí que las movilizaciones tuvieran entonces el lema "Reinosa tiene derecho a vivir": el pueblo sabía que no se trataba simplemente de destrucción de empleo en una fábrica, sino del desmantealmiento de la fuente de riqueza de una comarca.

"Mucha gente se tuvo que marchar y otros, aunque les ofrecieron recolocaciones fuera, sufrieron el estigma de ser de Reinosa porque, aunque fueran buenos profesionales, funcionaban las listas negras", explica Marcos Gutiérrez, campurriano afincado en Santander y hoy en día militante de Izquierda Social y Ecologista. En una zona tradicionalmente condenada a la emigración hasta 1920, volvió la pesadilla de buscar futuro en otros lugares.

Un libro para preservar la memoria

reinosamiedoGutiérrez vivio en primera persona los hechos y, después, colaboró en la elaboración del libro "Reinosa contra el miedo" (1988, Editorial Revolución), en el que se recogen datos y testimonios de aquellos duros meses de lucha. El objetivo del trabajo fue ofrecer información veraz que entonces no apareció en los medios, y velar por la memoria de los hechos, el recuerdo de la lucha y la barbarie vivida por los y las campurrianas.

En la contraportada del mismo, un testimonio anónimo sentencia que "no se olviden los que juegan al tan codiciado Poder que los silenciosos gritos de justicia se oirán cada vez más; que aquí queda la historia triste de un pueblo que un día fue invadido pero nunca aplastado" y, continúa, "los hombres, las mujeres y los niños no lo olvidarán nunca y que quienes no vivieron esto se enteren de lo sucedido en Reinosa para no juzgar a lo ligero".

En aquellos días de 1987, explica Gutiérrez, "la gente descubrió la brutalidad de un sistema que se metió a saco contra un pueblo que no había hecho nada más que defender sus puestos de trabajo". Reinosa perdió la inocencia. Y quién sabe cuánta ilusión.

Una economía necesitada de diversificación

Pero el presente no es muy diferente. Según el estudio presentado en el verano de 2009 por la delegación comarcal de CCOO, la comarca de Campoo, con 11 municipios, 152 pueblos y 23.000 habitantes, perdió en 2008-2009 mil puestos de trabajo (350 directos y mas de 625 indirectos). El Ministerio de Trabajo autorizó en febrero de 2009 un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) presentado por Sidenor y su filial Forjanor para regular la suspensión de la actividad productiva de 2.238 trabajadores, de los que 411 eran de la planta de Reinosa. Entonces, insertos quizá en la resignación que es tónica de estos tiempos, o desencantados por una lucha que no llevó a ningún cambio, los trabajadores apenas se movilizaron. Y en la fábrica continúa el goteo de despidos, 17 a finales del pasado año.

Pero esta muerte silenciosa dibuja un escenario bien diferente del de aquella primavera del 87, en la que ante un ERE, todo el pueblo se puso en pie. "La reconversión fue tan fuerte que liquidó mucho de lo que había, y asustó de tal manera a la gente que no se ha recuperado", observa Gutiérrez que señala, asimismo, que "no se habla casi de lo que ocurrió e incluso parece que molesta".

Gutiérrez encuentra nexos entre el pasado y el presente. Igual que hoy ocurre con Teka, Haulotte o B3Cable entre otras, entonces "una empresa y otra y otra iban cayendo". Destacados fueron los casos de CUNOSA en Camargo, o FYESA-Magefesa en Limpias, pero lo fueron, a diferencia del presente, por la combatividad de los trabajadores, animados, a buen seguro, por el esfuerzo del pueblo campurriano.

La combatividad de antaño

En CUNOSA retuvieron el 26 de marzo a tres directivos, en FYESA las acciones de presión fueron también contundentes. En Santander, coleaba el caso de Astilleros del Atlántico. En aquella primavera, 20.000 trabajadores acudieron a Santander a manifestarse contra el desmantelamiento industrial de Cantabria y en solidaridad con Reinosa, FYESA y CUNOSA. Dicen que no se había conocido una manifestación obrera tan numerosa y combativa en la ciudad. El panorama actual parece menos halagüeño a este respecto.

Según el informe de CCOO, en el resto de los negocios que sustentan la economía de la comarca campurriana, la situación es idéntica a la que se está dando en La Naval, un panorama “desolador e incierto”. Para este sindicato, “sólo desde la responsabilidad política y desde la toma de decisiones encaminadas a diversificar y potenciar el tejido productivo, se podrá invertir la situación actual de Campóo”. Aunque hubo una serie de proyectos aprobados dentro del Plan Integral para la comarca, estos no se desarrollaron entre 2008 y 2011, y Campóo sigue muriendo.

En esta primavera de 2012, igual que entonces, la economía campurriana, un 60% de la misma, sigue pendiendo del destino de una sola empresa, "La Naval".

El olvido del sur de Cantabria

Pero el olvido del sur de Cantabria no se reduce a la falta de implicación en la renovación del tejido industrial de la zona, a los efectos de la reconversión o a los ERE en "La Naval". El sur de Cantabria ha seguido sufriendo una recesión económica a la que se suman, en los últimos años, el acoso de los eólicos y, recientemente, la amenaza del fracking a través del permiso "Bezana-Bigüenzo" que podría afectar esta zona con la fractura hidraúlica o fracking que, al amenazar los acuíferos, podría poner en peligro la agricultura, la ganadería y la propia subsistencia en una zona que, además, buscaba en los últimos año una vía de desarrollo y diversificación económica en el turismo rural.

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Comentarios

Buen articulo,en general,y

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Buen articulo,en general,y ademas hay que expresar la mejor consideracion positiva a enfocant,por la realizacion de este sano ejercicio de memoria de la lucha obrera y popular.Unicamente,molesta que varias veces en el articulo,se hable de la muerte de gonzalo ruiz,cuando lo que ocurrio fue un¡¡ASESINATO¡y unos meses en que la poblacion campurriana sufrio unos meses de terrorismo de estado.Tambien no se puede obviar,la actitud del sindicato cc.oo-del que era afiliado,el asesinado-que no realiza absolutamente ningun acto conmemorativo,y cuando los hechos ni se presento como acusacion particular.A pesar de lo dicho,¡felicidades,enfocant¡¡