L’Escudu y “la curva de los italianos”

Diegu S.G. Redacción.
| 05.05.2012

piramide_italianos_escudo_cantabriaUna curva del Altu L'Escudu difícil de trazar es conocida popularmente en la zona como “la curva de los italianos”. Recientemente volvió a las portadas por un espectacular accidente de camión, pero el acontecimiento que le da nombre se remonta 40 años atrás y sus raíces más aún: al frente norte de la Guerra Civil española.

A las 9:40 h. de la mañana del pasado 30 de abril un camión descendía L’Altu L’Escudu transportando cristales de coche cuando, “por ir frenando todo el tiempo”, volcó de forma espectacular. Pese a quedar prácticamente al borde del abismo, el conductor pudo salir ileso. Anteayer el camión era retirado por un camión grúa y los periódicos amanecían con las espectaculares imágenes de “la curva de los italianos”.

Esta denominación popular para la curva de La Puente de Zorrilla rememora otro acontecimiento histórico ocurrido hace 40 años: el accidente de un autobús en el que viajaban ex-combatientes y familiares de los militares italianos que participaron en la conquista militar de Cantabria en 1937, en el que fallecieron 11 personas y 23 heridos.

L’Altu l’Escudu en la defensa de Cantabria

L’Altu L’Escudu, que supera los 1.000 metros, ha sido desde antiguo una vía de paso entre la Meseta y Cantabria, cruzando la Cordillera. Actualmente discurre por él la carretera N-623, conocida por sus pindias rampas en la vertiente cántabra (hasta 15%), la dificultad para el tránsito de vehículos pesados y los cierres invernales por nevadas.

Debido a su valor estratégico, en sus proximidades han tenido lugar significativas acciones militares. La última discurrió durante en la Batalla de Santander de 1937, en la Guerra Civil española, cuando el Altu L'Escudu fue fortificado por los republicanos para impedir el paso a Cantabria del bando sublevado.

Pese a la feroz resistencia de la 55ª División Montañesa de Choque del Teniente Coronel Sanjuán, la División 23 de Marzo enviada por la Italia fascista de Mussolini, bajo el mando de operaciones del General Dávila, consiguió capturar la posición el 17 de agosto de 1937, para reunirse en Samiguel d’Aguayu y proseguir junto a las Divisiones de Navarra y Castilla el avance hacia Sanander.

En 1939 Franco ordenó construir una pirámide como homenaje y cementerio de los soldados italianos muertos durante la toma de Cantabria. El monumento, construido por presos republicanos, tiene 20 metros de altura y un amplio interior con 360 nichos.la_curva_de_los_italianos_ABC

Los ex-combatientes volvieron a tropezar en L'Escudu

Más de cuatro décadas después de la Guerra, en mayo de 1971, una expedición de ex-combatientes italianos se dirigía de Madrid a Sanander. A la altura de la Puente Zorrilla, relataba el ABC, “parece que al conductor no le respondieron los frenos” y “cayó por un desnivel de 20 metros, quedando colgado, sin llegar a caer en su mortal recorrido al río Zorrilla”. En su descenso, el autobús dio varias vueltas de campana, quedando tumbado del lado izquierdo. En el Valle de Luena aún se recuerdan los hechos, con la creencia colectiva de que los ex-combatientes se habían asomado todos a un costado del autobús buscando la pirámide o algún suceso de la guerra, lo que favoreció que el transporte entornara, provocando el fallecimiento de 11 personas, mientras 23 resultaron heridas, 10 de ellas de gravedad.

Rodolfo Cerrina, turinés que comandaba la expedición, relataba entonces al ABC que “el chófer no podía contener el autocar y rápidamente nos dimos cuenta todos de que podíamos morir. Fue inútil tratar de introducir la primera velocidad y accionar el freno de mano. El autobús se precipitó por el barranco después de deslizarse por la calzada mojada y, ya en el cortado, cayó de morro sobre el prado y se detuvo en una hondonada”.

En la hemeroteca vemos también cómo se recordaba entonces que varios de ellos “habían trepado hace treinta y cuatro años con la Legión Littorio, mandada por el general Bergozoli, por las estribaciones del Escudo, donde hay enterrados unos 400 italianos”. La propia bandera de la ‘Legión Littorio’, “manchada de sangre” formaba ahora parte del panorama, esparcida por el suelo junto a maletas, zapatos, periódicos, recuerdos turísticos, bocadillos y “hasta una colección de medallas de la guerra española”.

El ABC también destacaba que, casi milagrosamente, “dos mujeres que viajaban con la expedición de excombatientes se quedaron en Madrid de turismo para disfrutar de San Isidro, salvándose de la catástrofe”.

El corresponsal en Roma, por su parte, señalaba esos días que “estos hombres recordaban con emoción los tiempos juveniles en que compartieron nuestro drama, nuestros sacrificios y nuestros anhelos. El primero de abril celebraron una misa conmemorando nuestra victoria. Hablaban de Málaga, de Santander, del Puerto del Escudo. Sea piadosa con esos muertos la tierra cántabra, como la tierra de Palestina le era a los cruzados”.

A mediados de la década de los 70 fueron expatriados a Italia los huesos de la pirámide de homenaje a los fascistas, por la que la Ley de Memoria Histórica aprobada por el PSOE recientemente pasó de largo. Del accidente sólo queda en el imaginario colectivo la denominación popular de “la curva de los italianos”.

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