Una sentencia devuelve a Josefina Lavín el apellido de su padre, Pin El Cariñosu

Patricia Manrique
| 18.08.2012

DSCN0728Toda mi vida, desde que era pequeña, quise llevar el apellido de mi padre, y al fin soy Josefina María Teresa Lavín Solano”, explica feliz Josefina. Tras tres años de periplo judicial, la hija de Pin el Cariñosu y María Solano ha recuperado el apellido paterno que el franquismo le hurtó. El Juzgado de Primera Instancia número 11 ha reconocido en sentencia del 26 de julio, a pesar de la oposición del Ministerio Fiscal, que Josefina es hija de José Lavín. Finalmente, las pruebas documentales han sido suficientes para la jueza, Aida Barredo Gómez.

Entre estas pruebas, destaca la sentencia del Consejo de Guerra contra los detenidos en la redada en la que cayó El Cariñosu, celebrado en enero de 1942. Dicha sentencia, que tuvo que ser solicitada al Archivo Regional de la Región Marítima del Nordeste, en Ferrol (Galiza), se refiere varias veces a la madre de Josefina, María Solano, como la “querida” del Cariñoso, reseña su estado de embarazo, y apunta que “por hacer vida marital con él le siguió en los siguientes domicilios”.

Otras pruebas tenidas en cuenta, han sido el testimonio de Pedro Bermejo Lavín, primo de Josefina, que explicó a la jueza cómo la madre del Cariñosu –al igual que él mismo y el resto de la familia- consideraba a Josefina su nieta, así como la abundante literatura al respecto en Cantabria, y el hecho de que el nombre de su partida de nacimiento, Josefina María Teresa Solano, coincida “sorprendentemente”, según apunta la sentencia, “con el nombre de su madre y abuela materna (María), el de su abuela paterna (Teresa) y el femenino del mismo ‘Cariñoso’ (José-Josefina)”.

Finalmente, se desestimó la necesidad de practicar una prueba de ADN. Según explica el abogado que ha llevado el caso, Ricardo González, “para los técnicos, los contrastes disponibles serían de primos y no aportarían información relevante, ya que sólo los restos del padre lo hubieran podido acreditar, pero está enterrado en una fosa común y es imposible tener esas pruebas.”

En todo momento, Josefina ha contado con el apoyo de Jesús de Cos, antiguo miembro de la Brigada Machado y hoy delegado de la Asociación Guerra y Exilio (AGE) en Cantabria, de Vicente Vega, autor del documental “La saga de El Cariñoso” que refleja su lucha, y del abogado Ricardo González De La Lastra y el procurador José Miguel Ruiz Canales que han llevado el proceso de modo desinteresado.

Una lucha por la memoria

La sentencia es una victoria en la lucha de Josefina por la memoria de su familia, destrozada por el franquismo. María Solano, su madre, estaba con El Cariñoso cuando, en 1941, fue asesinado por las fuerzas policiales franquistas. Acababan de volver de Barcelona, donde habían conseguido nueva documentación, y se quedaban en una buhardilla en el 44 de la calle Santa Lucía de Santander, donde la madre de Josefina trabajaba como portera. Tenían pensado huir a Francia. En el mismo momento en que mataron al Cariñosu, detuvieron a María, embarazada ya de Josefina.

Fue condenada a pena de muerte, pero la pena se conmutó por 30 años de prisión, debido al embarazo. Pese a las palizas que hubo de soportar en plena gestación, la niña nació en la cárcel, y a los 18 meses la recogería su abuela paterna –a la materna la habían fusilado- para llevársela a Angustina, en Liérganes, donde la crió hasta los doce años.

María recorrió durante esos doce años diferentes cárceles de España, hasta que una periodista norteamericana, que estaba haciendo un reportaje sobre presas republicanas, la entrevistó, enterándose de era hija de inmigrantes, pero nacida en EE.UU. Sus padres, que eran de La Cavada, habían emigrado allí y luego habían regresado. Cuando la periodista volvió a EE.UU., buscó la fe de nacimiento de María y lo comunicó al consulado, que la sacó de la cárcel y facilitó el regreso a EE.UU. Así es como Josefina se reencontró con su madre. Al principio, vivieron en Nueva York, en la casa de un antiguo sindicalista republicano de Cantabria, Jesús González Malo, pero a María le costaba hacerse con el idioma y estaba muy traumatizada. Finalmente, se instalaron en Florida, donde había una amplia comunidad hispana.

Josefina, que vive actualmente en EE.UU, piensa poner al día toda su documentación con su auténtico nombre completo. Allá en Virginia, donde vive actualmente, podrá contarle su victoria a su nieta, Jordín Renné Chacón, última descendiente de La saga de El Cariñosu. En octubre prevé volver a Cantabria, a celebrar la victoria en la que considera su tierra.

Territorio: