Ventajas, desamparo y alternativas a la extinción de la vaca pasiega

Redacción.
| 20.09.2014

La vaca pasiega, especie autóctona de Cantabria en peligro de extinción, sufre un profundo desinterés por parte de unas autoridades, que parecen no juzgar relevante su conservación. Así lo considera, por ejemplo, la veterinaria, Lucía López Marco, que forma parte de 'Veterinarios Sin Fronteras-Justicia Alimentaria Global Aragón', en su artículo >>En los territorios ocupados por la vaca frisona<<.

Esta especie, responsable del característico sabor de productos autóctonos como el queso, los sobaos o la quesada, y poseedora de más nutrientes que la especie que hoy 'ocupa' nuestra Tierra, la vaca "pinta", dispone de un presencia anecdótica en Cantabria hoy en día. Hay únicamente una ganadería que tenga un rebaño completo de vacas pasiegas y vende toda la leche que produce a la empresa Láctalis-Puleva, con sede en Galicia. En la central, esta leche se mezcla con leche procedente de otras ganaderías y se distribuye por el Estado español como leche ecológica de Galicia.

Pasividad institucional

Los esfuerzos desde el Gobierno autonómico para incentivar la cría son casi nulos, ya que la única ayuda que dan a las asociaciones de productores de razas autóctonas en peligro de extinción es por tener hasta siete animales, lo cual beneficia a aquellos ganaderos de vacas alóctonas que adquieren uno o dos ejemplares de pasiegas para recibir la subvención, y perjudica a los que tienen todo el rebaño rojino. Así se explica que, hoy por hoy, por cada vaca pasiega nos encontremos 127 vacas pintas.

En el Centro de Investigación y Formación Agroalimentaria de Cantabria tampoco se está llevando a cabo ningún proyecto en relación a la vaca pasiega. Y esto, pese a que el Gobierno de Cantabria dispone de una finca experimental en Gama donde han hecho estudios comparativos entre la vaca frisona y la pasiega en los que se ha comprobado que, a pesar de que el manejo no sea el propio de las rojinas y no se las lleve al monte a pastar, hay una diferencia significativa en el porcentaje de proteina de unas y otras –importante para la producción quesera- siendo de 3,04 en las frisonas y de 3,16 en las pasiegas.

Ganadería del futuro

A juicio de López Marco, la vaca pasiega podría ser la clave para el desarrollo de la ganadería del futuro, la ganadería sostenible. La UE ha manifestado sus intenciones de acabar con las cuotas lácteas el próximo año, con el peligro de que las grandes explotaciones "tiren" los precios, pudiendo convertirse la diferenciación en clave para pequeños productores. La recuperación de los auténticos quesos de nata elaborados con vaca pasiega, así como sobaos y quesadas "de verdad" son un posible activo a manejar.

Frente a la única ganadería 100% pasiega de Cantabria, que produce con un manejo ecológico una media de 28 litros diarios por vaca, con animales alimentados a base de pastos naturales y una pequeña cantidad de cereal certificado ecológico, la inmensa mayoría de ganaderos cántabros crían frisonas en intensivo, alimentadas de piensos transgénicos y producidos con químicos, y ordeñadas tres veces al día, lo que implica mayor estrés para los animales, dando una media de 38 litros diarios que aseguran que sin ayuda de la PAC no serviría para salir adelante.

Para López Marco, medidas como incluir a la vaca pasiega en el Arca del Gusto de la SlowFood Foundation podrían ser una vía de recuperación. Esta organización se ocupa de recuperar alimentos, razas animales y variedades vegetales en peligro de extinción, por lo que la veterinaria anima a la creación de una comunidad de SlowFood en Cantabria: "Quizás de esta manera en un futuro podamos referirnos a Cantabria como el país de la vaca pasiega, porque de momento sólo es un territorio ocupado por la vaca frisona", señala.

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