Regüelta, por la democracia y el derecho a decidir

Adrián G. Gómez
| 27.10.2014

En Catalunya se está viviendo un proceso político que corta tangencialmente a toda la sociedad catalana, incluso a parte de la población tradicionalmente poco vinculada al sentimiento catalanista. Una gran parte de este pueblo siente que la relación actual entre Catalunya y el resto del Estado español no es la más idónea. Por ello, la sociedad civil organizada y varios partidos políticos están abogando por una consulta popular, que al parecer el Gobierno de España no parece pensar en permitir.

La organización soberanista Regülta considera que desde el Estado español y en especial desde el Gobierno del PP, “se está actuando de una manera autoritaria, siguiendo la tradición de las oligarquías españolas: incidiendo en poner la ley, las sanciones e incluso la suspensión de la Autonomía encima de la mesa como forma de solucionar un problema”. En contra de esta postura reaccionaria, el colectivo juvenil entiende que la ley “debe adaptarse a las demandas y necesidades populares y no ser una soga que las ahogue”.  Y declaran que, independientemente de la postura individual o colectiva, hay tres puntos que deben ser claros para cualquiera que se considere demócrata:

-No se puede silenciar la voz de un pueblo negándole el derecho a decidir su futuro.

-No se puede obviar la realidad y dejar el ordenamiento jurídico-territorial español como está.

-No se pueden negar los dos puntos anteriores y seguir pretendiendo mantener la legitimidad democrática.

“El proceso catalán puede ser una punta de lanza que ayude a incidir en las grietas abiertas del Régimen español del 78. Un Régimen que tiene como uno de sus pilares la unidad indivisible de la patria, garantizada por las fuerzas armadas”. Por este motivo, explican, es importante apoyar el derecho a decidir, ya que, además, una supuesta ruptura podría ser un “punto de inflexión” para comprender que la Constitución no solo puede ser adaptada y modificada “cuando los poderes económicos supraestatales lo demanden, sino cuando haga falta para que la sociedad opine y decida sobre los aspectos que marcan su vida cotidiana”.

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