Astillero revalida título en un Campeonato de España marcado por la mala organización

R.S.S. Redacción.
| 05.05.2011

astiEn un fin de semana marcado por la polémica y el caos organizativo, los azulones de Astillero se hicieron con la bandera en el campeonato estatal celebrado en Ferrol, con el batel de Pedreña siguiéndoles en el segundo puesto y Castro en el cuarto. En categorías inferiores los representantes cántabros tuvieron suertes dispares ante el dominio gallego. Astillero logró una plata y un bronce, mientras que Castro obtuvo dos cuartos puestos. Colindres y San Pantaleón completaron la expedición cántabra haciendo un digno papel en sus respectivas categorías.

Jornada clasificatoria interminable

Todo parecía dispuesto el sábado para vivir una apasionante mañana de remo, con mucha expectación por conocer a los cinco clasificados de cada categoría para la tanda final del domingo. Hacía un día fantástico en Ferrol y los clubes cántabros, gallegos, vascos y asturianos estaban preparados para ofrecer un buen espectáculo. Sin embargo una desastrosa organización y una negligente actuación en la colocación de las balizas provocaron que se vivieran grandes momentos de tensión y que, de forma inaudita y vergonzosa, la jornada se alargara hasta casi las diez de la noche, disputándose las categorías de juvenil y senior en modalidad de contrarreloj.

Triunfo de Astillero en senior por segundo año consecutivo

Se esperaban mejoras en la organización que evitaran las escenas vividas el sábado, pero el caos fue aún mayor en el día más importante de la temporada de bateles. Los barcos empezaron a remar con varias horas de retraso. La polémica y el dominio gallego no pudieron empañar la victoria de Astillero en la categoría senior, así como el buen papel de Pedreña en el segundo lugar y el de Castro en el cuarto, desplazado del podio final por Kaiku.

Al igual que sucedió en la clasificatoria del sábado, la Federación española decidió resolver los problemas con las calles imponiendo la modalidad de contrarreloj (también en la categoría juvenil), de forma que las embarcaciones no iban a tener la oportunidad de remar mano a mano, donde todos tienen la referencia visual del rival y se viven las emocionantes txampas finales. Tras las presiones de Korta (a Kaiku le tocaba por sorteo salir en primer lugar) el orden de salida fue de acuerdo a los tiempos registrados en la jornada anterior. Así, el primero en salir fue San Juan, a los 30 segundos, Pedreña, y así sucesivamente Castro, Astillero y Kaiku.

A pesar de la igualdad reinante entre los barcos, los remeros patroneados por Ugaitz Mendizábal tomaron la proa de la de regata desde el primer largo y lograron mantener a raya tanto a Pedreña y Castro como a Kaiku. Pedreñeros y bizkaitarras apretaron hasta el final, pero ninguno fue capaz de mejorar el crono de Astillero, que con un tiempo de 8:14.62. aventajó en 2 segundos a Pedreña, 3 a Kaiku, 6 a Castro y 9 a San Juan.

Todas las tripulaciones cántabras se sintieron perjudicadas por el modelo de competición contrarreloj, pero quien más vehementemente protestó fue Pedreña, que se sintió gravemente perjudicada por el orden de salida, más aún después de llegar a la competición como gran aspirante a la victoria. En las caras de los remeros liderados por Enrique López se apreciaba la desilusión por ser subcampeones por segundo año consecutivo y no poder así guardar el primer título estatal de bateles en las vitrinas de un club con tanta historia. El campeonato fue para los también cántabros de Astillero, que se sobrepusieron a los obstáculos de la organización para ofrecer un buen espectáculo.

Gran presencia cántabra en las tandas finales de las categorías inferiores

A excepción de los juveniles, el resto de categorías siguieron el modelo programado de enfrentamiento directo. Parece que a la Federación española no le importan las categorías inferiores y la evidente diferencia de balizas no forzó a cambiar estas competiciones. La balizas no estaban alineadas, y los barcos que iban por la calle uno tenían que recorrer más metros. Un auténtico escándalo.

La bandera en la categoría senior no fue el único éxito de Astillero en Ferrol. Los astillerenses se hicieron con la plata en cadetes y con el bronce en Absolutas Femeninas, remando las chicas por la polémica calle uno, obligadas por tanto a recorrer más metros que sus rivales.

El resto de los representantes cántabros -Castro, Colindres, Trasmiera y San Pantaleón- dieron la talla, si bien poco pudieron hacer ante el dominio de los clubes gallegos, que fueron los que dominaron en las categorías base, ocupando en muchas categorías los tres escalones del podio.

Escándalo y bochorno en la organización de la Federación española

Pensando en el desastre vivido este fin de semana en Ferrol, vienen a la memoria otros campeonatos organizados por la actual Federación española de infausto recuerdo, como los de Gijón (Trainerillas), Sanander (Bateles) o Vigo (Traineras). Los máximos representantes de la Federación han jugado estos dos días al escondite, no dignándose en dar la cara ante los fallos en las balizas, las presiones por los órdenes de salida, los fallos en el sistema GPS o los interminables retrasos.

Sin duda, el origen de todos los problemas ha sido el de las balizas. Para un evento de tal magnitud a la Federación española de remo le pareció suficiente tirar un tren de balizaje sin amarres fijos en los extremos salvo en las de tierra, que se amarraron al muelle. Poco les habría costado echar unos muertos y unos anclajes para evitar que las boyas garreen y se muevan, como se hace en la Liga ACT con aceptables resultados.

El incumplimiento de los horarios y la improvisación fueron unas constantes en este campeonato. El domingo, los remeros siguieron su rutina de preparación y desayuno con la premisa de empezar a remar a las 10 de la mañana, pero, de nuevo, un retraso de hora y media rompió los planes de todos. En cuanto a las balizas, se omitió la habitual revisión por parte de los jueces, y a posteriori, cuando los clubes perjudicados por el sorteo denunciaron, se tomó la “solución” de salir en una contrarreloj individual. Lamentable que todo un duro invierno de trabajo haya tenido que culminar en tan lamentables circunstancias, especialmente en el caso de los chicos y chicas de las categorías inferiores, a los que aún no mueven mayores intereses que la ilusión y la pasión por un deporte tan nuestro y tan minoritario que constantemente lucha por sobrevivir, y que en manos de los incompetentes dirigentes españoles sólo encuentra un enemigo más, como ya ocurriera en el caso de los bolos.

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