Sabotaje en una fábrica textil en Bangladesh

Daniel L.
| 29.11.2013

En la localidad de Gazipur, a tan solo 40 kilómetros de Dacca, capital de Bangladesh, se ha producido un incendio de enorme magnitud que ha devastado una fábrica textil, sin que se hayan producido víctimas mortales. Esta fábrica es una de las diez más grandes del país y en ella trabajan unas 18.000 personas.  Según las autoridades, se trata de un sabotaje, un incendio provocado por trabajadores, tras enterarse de que un manifestante que se encontraba cortando una carretera en una protesta había sido muerto por la policía.

Aunque en estos momentos las informaciones son confusas y contradictorias, esta noticia puede enmarcarse dentro del clima de agitación y protestas laborales que vive el estado asiático. El pasado mes de septiembre, la huelga general en el sector textil paralizó durante tres días en torno a un centenar de fábricas, sacando a la calle a miles de trabajadores que cortaron avenidas y se enfrentaron con las fuerzas policiales.

La lucha de los y las trabajadoras (hay que señalar que en torno a un 80% de la mano de obra de la industria textil son mujeres) ha ido logrando progresivamente algunas victorias, como la elevación del salario mínimo en un 76% o la aprobación de una enmienda a la ley laboral que permitiría a los trabajadores afiliarse a sindicatos. 

Aunque muchos analistas sitúan como detonante inmediato de las protestas la tragedia del pasado 24 de abril, en la que se derrumbó una fábrica textil en la capital del país produciéndose 1126 fallecidos, lo cierto es que no ha sido la primera vez que se producen estos mal llamados accidentes. En el año 2005 murieron 64 personas en Dacca debido a otro derrumbe por causas similares, el hacinamiento, la nula inversión en seguridad y la construcción ilegal de más pisos en la fábrica. Ya entonces se constató que ésta fábrica proveía, además de a otras multinacionales, al grupo Inditex perteneciente a Amancio Ortega, empresario español que amasa una fortuna de 5 billones de dólares y está posicionado como la tercera persona más rica del mundo. 

La magnitud de estas catástrofes ha mostrado las condiciones infrahumanas en las que trabajan estas personas, y ha generado la suficiente presión para que multinacionales españolas como Mango, El Corte Inglés, Zara, Benetton y Primark se hayan visto obligadas a reconocer que buena parte del del textil que comercializan se produce en Bangladesh, lo que supone para el país el 79% de sus exportaciones.

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