Hallan muerta a la indígena que lideró el movimiento contra la gran presa de Chile

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| 31.12.2013

Nicolasa Quintremán se opuso firmemente a la construcción del lago artificial de Ralco, que conllevaba la expropiación de sus propias tierras. Su familia denunció su desaparición el lunes y tres días después su cuerpo ha aparecido flotando en la misma presa contra la que luchó. Ralco es el punto de partida de la gran hidroeléctrica cuya construcción ha causado un gran debate y la oposición de los indígenas chilenos de la zona. Las autoridades aseguran que se trató de una muerte por asfixia sin intervención de otras personas.

Según ha informado su familia a la prensa chilena, Quintremán, de 74 años de edad, desapareció el pasado lunes, cuando salió a dar un paseo. Ante la tardanza en su regreso, sus seres queridos dieron la voz de alarma, iniciando la búsqueda. Finalmente, su cuerpo apareció un día después flotando en el lago Ralco, punto de partida de la central hidroeléctrica contra la que luchó toda su vida y que la llevó a convertirse en uno de los símbolos de la comunidad indígena chilena.

Las primeras investigaciones, a cargo de Carabineros, revelan que se trata de una muerte por asfixia sin intervención de otras personas por lo que, según estás informaciones, Quintremán podría haber tropezado debido a sus problemas de visión y haber caído al lago Ralco, donde se ahogó. El alcalde de la región del Alto Bío Bío, Nivaldo Piñaleo, ha expresado su dolor por la muerte de la dirigente pehuenche y ha declarado varios días de duelo, de acuerdo con el diario chileno ’La Tercera’.

Quintremán encabezó el movimiento popular que nació en 1995 contra la intención de la empresa energética Endesa de construir una presa hidroeléctrica en Ralco, al considerar que perjudicaría al medio ambiente.

Quintremán fue al Parlamento Europeo a explicar la amenaza que el proyecto suponía para las tierras pehuenches

La líder indígena organizó protestas masivas en importantes ciudades como Santiago y Concepción y en 2002 acudió a la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo para explicar la amenaza que este proyecto suponía para las tierras pehuenches. A pesar de ello, ese año firmó un acuerdo con Endesa para canjear sus 3,8 hectáreas de terreno por una parcela 18 veces mayor y 200 millones de pesos chilenos (378.222 dólares), lo que le valió las críticas de la comunidad indígena.

[Información e imagen extraídas de Tortuga]

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