Paralizada la construcción de un parque eólico en la zona de cría del urogallo cantábrico

Redacción
| 09.06.2011

urogalloUn fuerte conflicto judicial se ha venido generando en León en los últimos meses, a raíz de que la compañía eléctrica Enel abriera un parque eólico sin permiso en zona de cría del urogallo cantábrico (Tetrao urogallus cantabricus) o gallu de monte, como se le conoce popularmente en Cantabria. Las obras se han paralizado y uno de los directivos de la empresa, al mando de la operación, ha sido sancionado con la retirada de su cargo por dos años y con una multa de más de un millón de euros.

La historia comienza en abril de 2008, cuando la empresa Eufer (Unión Fenosa y Endesa) consiguió autorización para edificar el parque eólico de San Feliz, en la zona leonesa de la Cordillera Cantábrica. En mayo de ese mismo año (coincidiendo con la época de cría) se dio comienzo a las obras. Si bien la Consejería de Industria había autorizado el parque, la ejecución en sí no tenía licencia. Además, tampoco se había concedido permiso para ocupar el monte, y la empresa había abierto caminos en zonas que no estaban previstas.

A escasos metros de la zona de obras se encontraba una hembra de urogallo que la Universidad de Castilla-La Mancha y la Sociedad Española de Ornitología (SEO-Birdlife) tenían marcada con un emisor de radio para observar sus movimientos, y que se creía estaba incubando. Gracias a que el ave se desplazó, pudo descubrirse que a quinientos metros de su posición había maquinaria pesada (concretamente, un bulldozer). Inmediatamente, la SEO denunció el caso y consiguió que se paralizasen las obras. Su actitud contrasta con la de la Universidad de Cantabria, que ha adoptado una postura totalmente cómplice con el desarrollista Plan Eólico.

Rafael González Sánchez, ex-director general adjunto de Eufer, fue quien tramitó toda la operación en su día. Actualmente el parque de San Feliz es propiedad de la compañía Enel Green Power, a la que el propio González también pasó como directivo. El pasado 11 de marzo fue acusado de delito contra el medio ambiente, y el 23 de marzo se le reclamó una fianza de más de un millón de euros, así como el abandono de su cargo por período de dos años, aunque algunas fuentes afirman que el procedimiento judicial todavía no ha concluido.

Además del SEO, numerosos grupos ecologistas han manifestado su indignación. El urogallo cantábrico vive en una situación de extrema gravedad: tan solo quedan unos cuatrocientos ejemplares en la Península, en Cantabria está prácticamente extinguido, y la población no se está recuperando. Es, por tanto, extremadamente importante que se tomen y respeten las precauciones necesarias para preservar (y fomentar) la vida de estos animales. Sin embargo, no debe confundirse esta defensa de la fauna cantábrica con un rechazo sin concesiones a la energía eólica; lo que se busca es una alternativa sostenible. El director de conservación de la SEO, Juan Carlos Atienza, comparte esta opinión, y afirma que en el Estado “hay sitio de sobra” para la creación de parques eólicos que no dañen a especies en peligro. Por su parte, el Gobierno ha financiado un sinfín de iniciativas para la recuperación de la especie, pero por otro lado continúa concediendo permisos y licencias para edificar en lugares protegidos.

El cauce que ha tomado este caso otorga esta vez la victoria a la fauna autóctona y a sus defensores, pero no termina con la polémica, y los conflictos entre las compañías eólicas y los grupos ecologistas continúan en aumento.

 

 

[Foto extraída de http://criteriosdeuncronista.blogspot.com]

[Urogallo Cantábrico, el sonido del bosque en peligro] [SEO Cantabria]