Después de 10 años con un gobierno autoritario neoliberal en Turquía

Evin Deniz
| 16.06.2013

erdoganPrimero de Mayo de 1977, en Taksim, en la misma plaza donde empezara la actual revuelta murieron 34 trabajadores, otros 136 resultaron heridos. Habían venido mezclados entre el medio millón de personas que acudieron a celebrar el día de los trabajadores. Fueron ametrallados desde el edificio de la Administración de Aguas así como de algunas plantas del Hotel Marmara. Ese Primero de Mayo Sangriento sirvió para aterrorizar a la izquierda que fortalecida en aquel entonces conseguía impedir la implementación de las políticas neoliberales. Tres años después, el 12 de Septiembre de 1980, un golpe de estado mucho más sangriento acabó por truncar a esa misma izquierda.

 

El Primero de Mayo de 1977 es importante, aunque solo sea por este mismo hecho histórico. Taksim debe seguir siendo una plaza, para que se pueda conmemorar cada Primero de Mayo, para que aquellos sucesos no se olviden nunca… Pero aún más importante, para recordar el golpe de Estado que cambiara el futuro de Turquía, de manera similar a cómo ocurriera en Chile en 1973. Desde entonces, el apoliticismo obligado de los padres se transmitió a las generaciones siguientes. El régimen que se instauró impidió toda movilización. Pero entonces ¿por qué ahora vuelve el protagonismo de Taksim?

La cuestión del Parque Gezi fue la última gota que terminó por colmar un vaso que se había ido rellenando en los diez años de mandato del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP). De acuerdo con la lengua de sus aliados europeos, se trata de un partido islamista moderado. Algo que habría cuando menos que matizar. El gobierno del AKP ha sido el que más reformas ha acometido para facilitar la entrada del país en la Unión Europea. Pero también ha sido el gobierno más neoliberal de la historia de Turquía, más aun que sus equivalentes occidentales: Thatcher y Reagan. Más aún que el gobierno de Turgut Özal que les fuera coétaneo en la década de 1980 (1983-1987).

En principio, este gobierno tuvo que mostrarse moderado. Era una obligación ante el miedo a otro golpe de Estado por parta de un ejército que en Turquía se considera la garantía del laicismo. Recuérdese que Turquía es país fundado por un militar (Kemal Atatürk), un Estado creado desde arriba por medidas drásticas y con el trasfondo de polarizaciones casi insalvables. De un día para otro, los kurdos pasaron a ser turcos, los islamistas presentes en toda la historia de Imperio Otomano se convirtieron de repente en un peligro. Y al mismo tiempo, los no-musulmanes tuvieron que dejar todo y marcharse del país. Hizo falta masacrar a kurdos y armenios para poder garantizar esta paz ordenada desde arriba.

La historia del país, tan particular, enseña como siempre lo que ahora ocurre. El gobierno actual se toma la revancha contra los Kemalistas que reprimieron a los islamistas durante décadas. De hecho, este gobierno ha ido cambiando poco a poco los equilibrios internos dentro del ejército y del sistema judicial, mayormente kemalistas/laicistas. Fiel a la idea de que gobernar es ocupar la misma vida del Estado, ha ido colocando a su gente en todos los niveles institucionales. Y así ha creado una policía a su imagen y semejanza, alternativa al ejército y dirigida principalmente para protegerse del mismo. La brutalidad de la policía contra los levantamientos se explica por estos cambios. Los dos muertos y la infinidad torturas que se han producido en las comisarías de todo el país lo confirman.

Cuando se consideran las políticas de este gobierno durante últimos diez años, se debe reconocer también que las ciudades son los principales medios de lo que Harvey llamaba acumulación por desposesión. Son legión los proyectos de regeneración urbana puestos en marcha en todas las ciudades del país, pero sobre todo en Estambul. Se expulsa a las poblaciones vulnerables de los barrios céntricos, se las abandona a las puertas periféricas de la ciudad sin ninguna ayuda económica. Fan de los megaproyectos, este gobierno ha iniciado las obras del tercer puente sobre el Bósforo además de un gigante aeropuerto en el norte, precisamente sobre la única zona todavía cubierta de bosques y que tan vital resulta para proveer de agua y aire limpio a un medio ambiente tan contaminado.

Este gobierno ha sido también el que ha promovido la mayor ronda de destrucción de bienes naturales de la historia del país con la construcción de cientos de plantas hidroeléctricas a pesar de la oposición de las poblaciones rurales. También destaca por la feroz represión de la población kurda hasta el último Proceso de la Paz. Miles de representantes kurdos han estado y todavía siguen en la cárcel sin ninguna justificación, sin ningún delito imputable. No se puede olvidar el caso del bombardeo, con aviones de guerra, sobre Roboski, un pueblo del Kurdistán turco ya muy cerca de la frontera Iraquí. La acción ejecutada el 28 de diciembre de 2011 mató a 34 kurdos, la mayoría menores de edad.

También ha promovido la represión a los medios de comunicación particularmente de los periodistas críticos que por cientos han acabado en la cárcel sin prueba alguna de delito. Turquía destaca por ser el país del mundo en lo que se refiere a periodistas y terroristas (!) encarcelados. Hasta un tercio de los presos por delitos de terrorismo del mundo entero se encuentra en cárceles turcas. ¿Se trata de una sociedad terrorista?

Con este gobierno, la sociedad ha empezado también a sentir la represión sobre la vida cotidiana, especialmente sensible para aquellos que salen por la noche y aquellos que beben alcohol. Las terrazas de los bares en Estambul han sido cerradas, criminalizadas. Los horarios para vender alcohol han quedado severamente limitados en todo el país. Después de cierta hora, no es posible en Ankara volver a casa con medios de transporte público. El centro de la ciudad de la capital queda vacío a partir de las 11 de la noche. No hay ni seguridad para los que quieren salir de fiesta, sobre todo para las mujeres.

Por encima de estas políticas, destacan los modos arrogantes, autoritarios, dirigistas del Primer Ministro Erdogan. Su autoridad se basa, tal y como siempre repite, en los votos recibidos por su partido en las elecciones. En sus propias palabras «el 50 % de la población» está de su lado. Así se refuerza la polarización ya existente dentro de la sociedad.

La revuelta empezó el día 29 de Mayo de 2013 con una protesta pacífica contra la demolición de un parque en la principal plaza ya no sólo de Estambul sino de toda Turquía: Taksim. Lo que querían y todavía quieren hacer es levantar un centro comercial con la misma forma de la antigua barraca militar en la que ahora está el Parque Gezi. La gente que no ha querido perder el último espacio verde del centro de la ciudad. Salió a protestar y ocupó el parque de forma pacífica. No quieren que el gobierno decida sobre su vida y sobre sus ciudades sin contar con ellos.

Debido a la brutal respuesta de la policía, a la inquietud y malestar acumulado, incluso una parte de los votantes del AKP se sumaron a la revuelta. Por primera vez en la historia de Turquía, kemalistas, kurdos, apolíticos, hinchas de algunos equipos de fútbol (una identidad sin duda fuerte), musulmanes practicantes e incluso votantes del Partido de la Justicia y el Desarrollo se han juntado contra el gobierno y su cruel policía. El pueblo ha perdido el miedo que se le había inyectado en todas esferas de su vida. Este hecho histórico se puede considerar como el éxito más importante de este gobierno, y particularmente del Primer Ministro Erdogan, siempre tan borracho de su propio poder.

Tal y como se ha visto, el poder de un pueblo subestimado por el gobierno supera el suyo en todos los sentidos. Ahora mismo, un campamento parecido al del 15M en Puerta del Sol está establecido en el Parque Gezi. Algo inimaginable, un acontecimiento que está reforzando la interacción entre el pueblo, volcando esperanza en el futuro.

Preocupa todavía la arrogancia de Erdogan, su ignorancia de la voluntad del pueblo. Preocupa que su teoría de los poderes extranjeros tiene que ver más bien con su gobierno, pero en absoluto con el pueblo…

 

[Información extraída de Madrilonia]