Kobane, la cuestión kurda y la revolución siria, un destino común

Joseph Saher, Rebelión.org
| 22.10.2014

La ciudad de Kobane en Siria, la cual es habitada en su mayoría por kurdos, ha estado durante varias semanas bajo amenaza directa por el Estado Islámico (EI). Desde el comienzo de la ofensiva de EI, el 16 de septiembre del 2014, han muerto más de 550 personas, entre ellas 298 militantes del EI, 236 combatientes kurdos y alrededor de veinte civiles. Más de 12,000 civiles aún permanecen en algunos sectores de la ciudad de Kobane, mientras que la ofensiva de EI contra Kobane y sus aldeas vecinas a provocado el desplazamiento forzado de alrededor de 200,000 personas.

La ciudad en realidad hubiera caído hace mucho tiempo si no fuera por la resistencia organizada del Partido de la Unión Democrática (YPD) el cual está vinculado al PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán), y sus fuerzas militares, Unidades de Protección Popular (YPG), como también la participación activa de al menos tres batallones de combatienes árabes en la ciudad: el batallón revolucionario de Raqqa, el batallón de "El Sol del Norte" y el batallón de "Jirablis". El 4 de Octubre, el Ejército Sirio Libre (FSA) decidió también mandar un millar de combatientes a defender Kobane.

Kobane tiene una ubicación estratégica para el EI. En primer lugar, la ciudad se encuentra entre las ciudades de Cerablus y Tell Abyad, las cuales están ambas bajo la ocupación del EI, para el cual su captura permitiría una continuidad territorial, y en segundo lugar es una puerta de entrada a Turquía.

Kobane, una ciudad clave en las regiones autónomas de Rojava

La ciudad de Kobane es la tercera ciudad kurda de Siria y fue la primera ciudad en ser liberada del régimen de Assad el 19 de Julio del 2012.

Kobane es también el centro de uno de estos tres cantones (junto a Afrin y Cizre) que se autoestablecieron en "regiones democráticas autónomas" a partir de una confederación de "kurdos, árabes, asirios, caldeos, turcomanos, armenios y chechenos" como se afirma en el Preámbulo de la Constitución de Rojava (nombre de Kurdistán occidental o sirio). Las experiencias de autoadministración de estas regiones son muy interesantes, particularmente en cuanto a los derechos de la mujer y de las minorías étnicas y religiosas. Existen, sin embargo, algunas contradicciones, en especial en relación al autoritarismo de las fuerzas del PYD, que no han dudado en reprimir a activistas o en cerrar instituciones en su contra.

No debemos olvidar que el PYD, así como su organización matriz PKK, carece de credenciales democráticos en su funcionamiento interno y con respecto a otras organizaciones consideradas rivales o que, como hemos visto, son críticas del mismo. Debemos por ejemplo recordar los movimientos de protesta a finales de Junio del 2013 en algunas ciudades de Rojava, tales como Amouda y Derabissyat, contra la represión y detenciones de activistas revolucionarios kurdos.

En esto, sin embargo, el PYD está lejos de ser la única organización en Siria, y dentro de la oposición siria.

Eso no nos impide proporcionar pleno apoyo al movimiento nacional de liberación kurda en su lucha por la autodeterminación en Irak, Siria, Turquía e Irán contra los regímenes autoritarios que los oprimen y/o les impiden alcanzar su autodeterminación. Esto es también la razón por la cual debemos exigir la eliminación del PKK de todas las listas de organizaciones terroristas en Europa y otros lugares.

Podemos en efecto criticar a la dirección del PKK o del PYD por algunas de sus políticas, pero como se ha argumentado anteriormente, un principio fundamental de los revolucionarios es que primero debemos apoyar incondicionalmente todas las formas de lucha por la liberación y la emancipación, antes de tener el derecho a criticar la manera en que están lideradas.

La coalición y Turquía o la lucha contra los kurdos

Los bombardeos de la coalición internacional liderada por EE.UU. con la colaboración de las monarquías reaccionarias del Golfo no han sido capaces de detener la ofensiva del EI desde el 23 de Septiembre. En ese período el EI estaba a 60 km de Kobane… hoy el EI ha ingresado y ocupado varios distritos de la ciudad. El EI ha destruido además varias residencias y edificios administrativos.

Esta intervención militar demuestra una vez más que no está diseñada para ayudar a las poblaciones locales en su lucha por la libertad y la dignidad, sino que está al servicio de los objetivos de los imperialistas occidentales, con el consentimiento del imperialismo ruso y de todos los sub-imperialistas regionales que participan directamente (Arabia Saudita y Qatar) o indirectamente (Turquía), o que no se oponen como Irán. Todos estos actores pretenden poner fin a los procesos revolucionarios en la región y restaurar su estabilidad con regímenes autoritarios lo cuales sirven a sus intereses y no a los de las masas populares de la región.

Por su parte el gobierno turco del Partido de la Justicia y el Desarrollo (conocido como AKP) ha demostrado una vez más su oposición a cualquier proyecto de autodeterminación kurda que desafiaría sus intereses políticos.

El gobierno turco ha acusado también al PKK de ser terroristas similares al EI. El gobierno turco pretende mediante estas acusaciones dañar a las organizaciones kurdas que operan en su territorio o en su periferia, o al menos cooptar algunas de ellas.

El objetivo principal del gobierno turco es en realidad impedir el establecimiento de una zona autónoma kurda junto a la frontera con Siria. Es por esto que la principal demanda del gobierno en Ankara a la coalición y a la comunidad internacional es la creación de una zona de amortiguación en Siria, y no, como el gobierno de Erdogan afirma, para proteger las áreas en manos del Ejército Sirio Libre, quienes ahora están luchando junto a las fuerzas kurdas contra el EI.

En este mismo contexto, el gobierno turco también ha impedido y continúa impidiendo a combatientes del PYD cruzar la frontera para unirse a la ciudad de Kobane y ayudar a sus compañeros kurdos en su lucha contra el EI. Las autoridades turcas, por primera vez desde 1992, impusieron un toque de queda en seis provincias del país pobladas en su mayoría por kurdos después de grandes manifestaciones de miembros de la comunidad kurda contra la política del gobierno de no querer ayudar a la ciudad de Kobane y de no permitir el paso de combatientes kurdos a Siria.

Después de cuatro días de disturbios, el ministro del interior Efkan Ala presentó un primer reporte oficial muy fuerte, el cual registró 31 muertos y 360 heridos, más de mil detenciones y daños impresionantes, principalmente en el sureste de mayoría kurda en el país. Las víctimas, heridos y detenidos eran en su gran mayoría kurdos.

El líder del PYD, Salih Muslim, instó a Turquía a permitir el paso de combatientes y de armas para Kobane, mientras que se opuso categóricamente a la intervención del ejército turco en la ciudad, la cual según él sería similar a una "ocupación".

Por su lado, el líder preso del PKK Abdullah Öcalan también advirtió que la caída de Kobane significaría el término de todos los esfuerzos por la paz que se han realizado durante los últimos dos años entre Turquía y el PKK.

Como recordatorio, todavía hay más de 8,000 presos políticos kurdos en prisiones turcas acusados de terrorismo.

Kobane y la revolución siria

La caída de la ciudad de Kobane y su ocupación por el EI representaría una doble derrota: para la autodeterminación del Pueblo Kurdo y para la Revolución Siria. La administración autónoma de Rojava es el resultado directo y positivo de la revolución siria y nunca habría sido permitido o sido capaz de existir sin el popular y masivo movimiento desde abajo del pueblo sirio (árabes, kurdos y asirios juntos) contra el criminal y autoritario régimen de Assad. Estas mismas fuerzas populares también se unieron en contra de las fuerzas reaccionarias islámicas que atacaron en el pasado y actualmente siguen atacando las regiones de Rojava. Hoy día el FSA y las fuerzas kurdas están luchando codo a codo contra el EI en Kobane, mientras hemos presenciado también manifestaciones de apoyo en otras zonas liberadas de Siria en solidaridad con Kobane.

La revolución desde abajo de las masas populares de Siria, árabes y kurdos, es la única solución contra el sectarismo religioso, el racismo y el chauvinismo nacional.

La autodeterminación del pueblo kurdo ha sido fortalecida por la revolución siria y eso debe continuar. Es una relación dialéctica y ambas están vinculadas.

Una derrota del proceso revolucionario sirio y de sus objetivos marcaría muy probablemente el fin de la experiencia de las regiones autónomas de Rojava y de las esperanzas del pueblo kurdo de poder decidir su propio futuro ante la oposición de múltiples actores: los imperialismos occidentales y rusos, los chauvinismos árabes y turcos y las fuerzas islámicas reaccionarias. Por otro lado, el proceso revolucionario sirio no estará completo sin la posibilidad para el pueblo kurdo de decidir libremente su propio futuro: separación o participación en una Siria Democrática, Social y Secular con sus derechos nacionales garantizados.

Es por esto que debemos oponernos a todos los intentos de socavar tanto la autodeterminación kurda como el proceso revolucionario sirio, porque sus destinos están vinculados, ya sea por el régimen de Assad, las fuerzas islámicas reaccionarias, los diversos imperialismos (EE.UU. y Rusia) y sub-imperialismos (Irán, Turquía, Arabia Saudita y Qatar).

Es necesario oponerse a todas las formas contrarrevolucionarias porque pretenden dividir a las clases populares mediante el sectarismo y el racismo.

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