Los kurdos establecen tres consejos autónomos en el norte de Siria

María Rado
| 03.02.2014

Aprovechando la inestabilidad que reina en el Estado baasista y en su empeño por crear una administración propia en el Kurdistán Occidental, el pueblo kurdo ha anunciado en estas dos últimas semanas el establecimiento de tres consejos autónomos en Rojava, en el norte del Estado sirio.

El último órgano autónomo, asentado en la región de Afrin, viene precedido por el establecimiento de otros dos entes similares, primero en el área de Al Yazira, y más tarde en la región de Kobani, todas situadas en el territorio conocido como Rojava, la parte de suelo sirio habitada mayoritariamente por kurdos.

El impulsor de estos movimientos es el Partido de Unión Democrática (PYD), la rama siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que lleva luchando por la autonomía kurda en Turquía desde los años 70. Las intenciones de los líderes locales, según señala la agencia Reuters, son redactar una Constitución y convocar elecciones para junio de este año. Sin embargo, los kurdos de Siria no pretenden declarar un estado independiente de Damasco, sino instaurar una “administración local democrática”. Al igual que harían sus compatriotas iraquíes tras el establecimiento del Gobierno Regional del Kurdistán (KRG) después de la invasión estadounidense del 2003, han optado por tomar una postura pragmática dejando de lado el sueño de un estado kurdo en pro de un modelo federal más práctico y viable.

Además de la autonomía política declarada en las regiones mencionadas, los líderes locales se han esforzado por lograr una autonomía económica que permitiese hacer más llevadero el día a día en medio de una guerra civil, y así conseguir que la población no huyera para convertirse en refugiados. Se han tomado medidas como la producción de combustible barato, la subvención de semillas para incentivar el cultivo, o la reparación de la electricidad. Todo esto mientras siguen luchando tanto contra las fuerzas leales al régimen de Bashar al Assad como a las de la oposición.

El afianzamiento o no de estos consejos provinciales como entes totalmente autónomos es cuestión de tiempo, pero se debe tener en cuenta que, a diferencia de los kurdos iraquíes cuando se instauró el KRG, el PYD no goza del beneplácito de Estados Unidos, ni de una zona de exclusión aérea como la que disfrutaron tras la Primera Guerra del Golfo, en 1991. A estos inconvenientes de partida se le suma la inestabilidad reinante en el Estado sirio que, de la misma manera que ha sido beneficiosa para la instauración de los diferentes consejos provinciales, puede ser un hándicap para su mantenimiento. Rojava se encuentra rodeada de vecinos hostiles, no tiene el apoyo de ninguna potencia regional e incluso Masoud Barzani, presidente del KRG, habló el pasado noviembre de “autocracia” refiriéndose a las aspiraciones autonomistas del PYD.

Conversaciones de Paz ‘Ginebra II’

Estas declaraciones de autonomía no son caprichosas, han coincidido en el tiempo con el inicio de las Conversaciones de Paz entre el Gobierno sirio y la oposición que, según el mediador para Siria, han tenido “un inicio modesto” y durante las cuales han muerto 1.870 personas.

Los kurdos solicitaron atender a las conversaciones en una delegación diferente a la del Gobierno y la de la oposición porque consideran que sus demandas sobre el futuro del país son diferentes a las de los anteriores. Sin embargo, el PYD ha reconocido que su petición fue rechazada y culpó de ello a Arabia Saudí, Turquía y Estados Unidos.

Por su parte, el PKK lanzó un comunicado en el que aseguraban que los kurdos llevan un siglo sufriendo las consecuencias del Tratado de Lausana de 1923, el cual estableció las fronteras que dividieron el Kurdistán en los cinco estados actuales por los que se extiende (Irak, Irán, Turquía, Siria y Armenia) y que no van a permitir a Ginebra II ser un nuevo Lausana.

(Fuente imagen: Jordi Tejel. Syria's Kurds: History, Politics and Society)

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