El Giro se tiñe de luto

Redacción
| 11.05.2011

weylandtLa tercera etapa del Giro 2011, que en un principio no iba a ser más que otra típica jornada ratonera de la ronda italiana, pasará a la historia como el día en el que Wouter Weylandt perdió la vida tras sufrir una terrible caída cuando bajaba el Passo di Bocco, un puerto de tercera categoría situado a 25 kilómetros de la meta situada en Rapallo. Muchas voces críticas han ido más allá de la desgraciada caída, advirtiendo de la peligrosidad del recorrido; de esta forma, se reabre el debate sobre la seguridad en el ciclismo. En Cantabria, el accidente ha recordado la trágica muerte de Juan Manuel Santiesteban en el Giro de 1976. 

Cuando el pelotón bajaba a toda velocidad para dar caza a los tres escapados del día, el joven corredor flamenco de 26 años, Wouter Weylandt, perdió el equilibrio y sufrió un fortísimo golpe en la cabeza contra el muro protector de la calzada. El ciclista del Leopard quedó inconsciente en medio de un enorme charco de sangre.

Según precisaron los servicios médicos, con el doctor Giovanni Tredici al frente, Weylandt sufrió una parada cardiorrespiratoria y ante la falta de respuesta a los masajes de reanimación sobre el asfalto, fue trasladado en helicóptero al Hospital de Génova, donde tampoco se pudo hacer nada por salvarle la vida.

Pasadas las 17 h., y tras informar a la familia, llegó la comunicación oficial de su fallecimiento, convirtiéndose en la cuarta víctima en la historia de la ronda italiana. El destino quiso que Weylandt corriera este Giro por la inesperada lesión de Benatti y que falleciera en la tercera etapa, la misma que ganó justo hace un año.

Conmoción total

Las reacciones no se hicieron tardar en una línea de llegada conmovida por lo sucedido. Probablemente, las palabras más escalofriantes fueron las de Jorge Azanza, corredor navarro del Euskaltel que se vio involucrado en otra caída un kilómetro antes. "Me caí, me levanté y luego vi a Weylandt en el suelo. No he querido ni mirar, pero me he temido lo peor", señaló.

Las muestras de condolencia fueron continuas desde todos los ámbitos del ciclismo profesional, comenzando por los propios corredores -que ayer homenajearon a Weylandt en una carrera neutralizada en la que los corredores del Leopard entraron juntos en la línea de meta antes de abandonar la ronda-, pasando por los equipos, organizadores, y terminando con la UCI. En Bélgica, la conmoción fue mayor todavía y la noticia tuvo un gran impacto incluso en la esfera política.

Voces críticas

No obstante, además de dar el pésame, fueron muchos los que fueron más allá, poniendo en cuestión el trabajo de la organización para salvaguardar la seguridad de los ciclistas. El más claro fue Pablo Lastras, afirmando que "es algo que se veía venir. Hoy había muchas curvas peligrosas y ni siquiera había una mínima señalización o una bandera amarilla indicándolas. No sé dónde ha sido la caída, y si ha tenido algo que ver, pero hoy cualquier elemento de seguridad brillaba por su ausencia".

Y es que la previa del Giro ha estado marcada por las declaraciones de varios corredores -Contador, Sastre o Menchov entre ellos- advirtiendo de la peligrosidad del recorrido, sobre todo tras ver el descenso del Crostis, puerto que se pasará el 21 de mayo. También se mostró crítico el ex ciclista Pedro Horrillo, que a punto estuvo de perder la vida en el Giro del centenario (2009). Tras aquel suceso, se neutralizó la etapa de Bérgamo, un circuito urbano que los ciclistas vieron extremadamente peligroso, y Di Luca y Basso lideraron una manifestación pacífica por la falta de seguridad, que boicoteó el Lampre.

El aragonés Ángel Vicioso logra su mejor triunfo en el día más triste posible

Ángel Vicioso (Androni) logró en la tercera etapa del Giro su primera victoria en una vuelta de tres semanas. El corredor aragonés, de 34 años, supo sacar provecho del desorden que reinó en el pelotón en los últimos kilómetros y fue el hombre más rápido en un pequeño grupo de cinco corredores. Uno de ellos, el escocés y también veterano David Millar (Garmin), se convirtió en el nuevo líder de la corsa rosa.

santiestebanRecuerdo de Juan Manuel Santiesteban, fallecido en la ronda italiana en 1976

El fallecimiento de Weylandt ha recordado en Cantabria la también trágica caída que segó la vida del ampuerense Juan Manuel Santiesteban, un magnífico rodador de finales de los 60 y principios de los 70, en los que su potencia física y entrega le llevaron a la mítica escuadra KAS y a hacerse con una etapa en la Vuelta a Cantabria (1971), otra en la Dauphiné Libéré (1974) y hasta dos etapas en la Vuelta a España (73 y 74), la última en su tierra y con final en Laredu.

Juan Manuel Santiesteban, cuya aparatosa caída en el Giro de 1976 dio la vuelta al mundo, ha quedado grabado en la memoria de sus compañeros y de los aficionados cántabros al ciclismo. Entonces, Pesarradona habló de una de las mayores desgracias de su vida y recordó el efusivo abrazo, "casi me deshace", que le propinó el ciclista de la comarca del Asón-Agüera, cuando semanas antes había ganado la Vuelta a España en la que Santisteban, un gregario noble y honrado, había sido vital. Txomin Perurena, que no corría aquel Giro, lo describió así: "No somos nada. Santi era un niño grande con un corazón más grande todavía".

Actualmente da nombre a un memorial que se celebra en su honor en Culindres el próximo domingo 15 de mayo y va ya por la XXIX edición.

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