Merecen nuestra memoria, necesitamos su ejemplo

Diegu San Gabriel López
| 22.02.2013

emboscaosrojo_muestraHoy desde las 19 h. Jesús de Cos Borbolla recibirá un homenaje de los movimientos sociales de Cantabria en el C.P. Cisneros de Sanander.

Tuve el honor de conocer al comandante "Pablo" personalmente hace cinco años, cuando participamos conjuntamente en una charla-debate sobre la guerrilla antifranquista cántabra dentro de los actos alrededor del 20-N que organizamos en la Coordinaora Antifacista bajo el lema 1937-1957-2007 Siguimos echaos al monti, y que tenían por objetivo recuperar la memoria de aquel movimiento heróico que lo dio todo combatiendo la barbarie fascista. Cuando tomó la palabra, aquel octogenario con hablar vehemente que entremezclaba palabras cántabras y francesas, sorprendió a los presentes por su rebeldía irreductible, conectando de manera entrañable con la juventud, que desde entonces le acompañó en decenas de actos.

La memoria histórica designa el esfuerzo consciente de los grupos humanos por entroncar con su pasado, respetándolo y valorándolo. Es éste un concepto reciente, pero su valor es tan antiguo como la conciencia humana del devenir histórico: “la Historia es maestra de la vida” (Cicerón). Está presente en la conciencia colectiva que un pueblo que no conoce su historia no puede comprender el presente ni construir el porvenir. Cobran así importancia los personajes históricos, las fechas y actos conmemorativos, los monumentos o los espacios funerarios.

Desde su regreso del exilio en los años 80, Jesús se dedicó en cuerpo y alma a reivindicar la memoria histórica. Lo hacía, en primer lugar, por hacer justicia a sus compañeros, a los combatientes republicanos antifascistas, a los miles de enlaces y colaboradores, héroes en muchas ocasiones anónimos cuyo sacrificio conmueve a cualquiera que lo conozca. Pero también lo hacía consciente de la importancia estratégica de que los jóvenes “mantengan viva la memoria de quienes lucharon por el bien común de todos”, como señaló en una entrevista que le hice recientemente.

Y es que la existencia de referentes históricos resulta trascendental para cualquier colectividad humana. Por lo que se aprende de su experiencia histórica, por lo que refuerza y obliga conocer luchas abnegadas que nos precedieron, por lo que legitima saber que estás recorriendo un camino que ya otros transitaron antes... no es casualidad que a los cántabros se nos enseñe una determinada historia de reyes, conquistadores o élites políticas, mientras se ahoga la financiación de las excavaciones de castros prerromanos, se invisibiliza la historia de la mujer o de las clases populares, y se nos ocultan la historia de López Campillo, Matilde Zapata, El Cariñosu, Juanín o Gonzalo Ruiz.

La militancia en los movimientos sociales no siempre es satisfactoria ni agradecida. A veces te paras a pensar tras una asamblea ardua, tras la enésima manifestación minoritaria, tras pasar la noche redactando un comunicado o pegando carteles. O tras recibir una multa, repeler una agresión fascista, o ser imputado en un juicio. Y te preguntas si merece la pena todo eso. Pero entonces vienen a tu memoria decenas de relatos como el de "Gildo" el tresvisanu recorriendo 30 kilómetros hasta Cabrales con un disparo en un pie y el otro dislocado, o "Madriles" cargando con un malherido Jesús durante 4 kilómetros hasta Caranceja, salvándole la vida. Y sientes que tienes que seguir, por ellos, por ti, por tus compañeros y por los que vendrás detrás.

Del tiempo pasado escuchando y aprendiendo de este guerrillero hasta el último día destacaría cuatro enseñanzas: En primer lugar, Jesús siempre evitaba elevar unos nombres sobre los demás: todos los guerrilleros y colaboradores eran héroes por igual para él. En segundo lugar, Jesús solía destacar el papel de la mujer en lo individual y lo colectivo; de hecho aún conservo un listado de mujeres cántabras víctimas del terror franquista que se había encargado de recopilar. En tercer lugar, Jesús era tan crítico con la izquierda traidora como defendía la unidad de todas las izquierdas honestas, colaborando con cualquiera que se prestara a ello, sin sectarismos. Y finalmente, Jesús, como otros grandes antes que él, ha desmontado el mito burgués de que el revolucionario es un estado de rebeldía juvenil que se pasa o claudica con los años; demostrando que el verdadero revolucionario muere con el puño levantado.

Por todo esto animo a todo el mundo a acudir a honrar la memoria de Jesús de Cos. Por agradecimiento, porque él merece eso y muchísimo más por lo que arriesgó y sacrificó por el bien común de todos. Y porque un pueblo que no conoce y da a conocer a sus héroes, nunca será digno de decirse tal.

Si no le olvidamos, nunca morirá, y su recuerdo seguirá luchando con nosotr@s.{jcomments on}

Comentarios

Son un argullu lxs

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Son un argullu lxs combatientis, y son un argullu lxs ñerxs que honrarin el su legáu.
¡Siguin vivos, cason brena!