Soberanía y defensa del territorio: el caso del fracking

Diegu S. G.
| 26.12.2012

mi_tierra_no_se_vendeEl fracking ha estado presente la semana pasada en los medios de comunicación y en las agendas de los gobiernos cántabro y español. Al mismo tiempo que el Parlamento Cántabro aprobaba un proyecto de Ley por el que se prohíbe esta técnica de extracción, el Ministro de Industria rechazaba establecer cualquier tipo de moratoria o prohibición en el Congreso de los Diputados de España.

Poco antes de concluir su legislatura en mayo de 2011, el Gobierno de Revilla y Gorostiaga aprobó un permiso de investigación de hidrocarburos que no salió a la luz pública sino gracias a un artículo periodístico en el mes de junio. A iniciativa del 15M de Cabezón, un conjunto de personas y colectivos de Cantabria nos reunimos entonces para poner en común informaciones e iniciativas. En el año y medio recorrido desde entonces hasta hoy, la Asamblea contra la Fractura Hidráulica de Cantabria ha llevado a cabo en su marco un trabajo encomiable de investigación, información vecinal en los valles afectados, concienciación con viejos y e innovadores métodos y movilizaciones, que tuvo su punto álgido en la manifestación del 6 de octubre. La sensibilización de la sociedad cántabra forzó al Gobierno de Ignacio DIego, que hasta entonces se había ceñido a culpar también de la amenaza del fracking a “la herencia recibida”, a anunciar una ley que lo prohibiría. Sin embargo, su alcance real está en cuestión dado que sólo 1 de los 7 permisos otorgados es de competencia autonómica, mientras que el resto de permisos recaen sobre el gobierno estatal, cuyo Ministro señalaba hace sólo unos días que "hay consenso científico en que la técnica no tiene más riesgos que el de cualquier otra producción industrial".

Se genera así un antagonismo entre la voluntad del pueblo cántabro (y las propias instituciones de autogobierno que supuestamente le representan), que rechaza mayoritariamente esta amenaza sobre su Comunidad, y el Gobierno del Reino, que se muestra dispuesto a hipotecar el futuro de ese territorio periférico a cambio de beneficiar al lobby de las empresas del fracking. Este antagonismo no es nuevo a nivel social y ambiental (desmantelamiento de los sectores económicos tradicionales, urbanización masiva del litoral, instalación de un vertedero en Valderredible para enterrar basura de las provincias limítrofes o el Tren de Alta Velocidad...) pero sí institucional, lo que lo hace más difícil de explicar para el propio Régimen:
¿Van a imponernos a los cántabros una técnica extractiva de gas totalmente nociva, contra la voluntad de los propios habitantes del territorio, los ayuntamientos y la propia legislación del Gobierno autonómico? ¿Qué clase de autogobierno es entonces el nuestro? Una problemática similar se está produciendo en las Islas Canarias alrededor de la instalación de unos pozos petrolíferos para extraer el "oro negro", cuya competencia corresponde al Gobierno español, pero que cuenta con la total oposición de la sociedad, gobierno y cabildos canarios dados los riesgos que conlleva. Sin embargo, mientras allí ese antagonismo ha producido que se ponga sobre la mesa la cuestión del colonialismo y la soberanía, aquí parecemos asumir sin cuestionamiento que vengan desde Madrid a imponernos a los naturales del territorio que éste tiene que ser dividido por un TAV, degradado por un vertedero o envenenado por el fracking.

Retrotrayéndome, la primera inquietud social que me recuerdo fue de amor por los animales y respeto por la naturaleza. Con 14 años ya me asocié a ARCA, con quienes iba a plantar cajigas a la Vega’ Pas en el Proyecto Trenti. En el movimiento ecologista de Cantabria he conocido algunos sectores en los que se ha desarrollado una suerte de centralismo político, no por nacionalismo español, sino basado en una experiencia que dice que la legislación y decisiones venidas de fuera (más en el caso europeo que español, para ser correctos) esconden menos intereses y son en consecuencia más favorables a la ecología que las de los gobiernos locales, especialmente las de unos ayuntamientos, que han sido auténticos nidos de caciquismo especulador.

Sin negar esta realidad, otros sectores ecologistas han sabido interpretar la raíz de la problemática producida por un sistema que antepone el beneficio de unas élites a la justicia social, la identidad nacional, la sostenibilidad ambiental, la igualdad de género o lo que sea: en el hundimiento de los sectores económicos tradicionales, la pérdida de la conciencia indígena de pertenencia al medio, la desvertebración del territorio, o el desmantelamiento de los sistemas asamblearios ancestrales de decisión (concejos abiertos) y su desplazamiento por otros más jerárquicos y con menos participación social (ayuntamientos), debemos buscar el verdadero origen de la deplorable realidad ambiental que conocemos en sociedad e instituciones.

Vaya por delante que lo que es malo para mi tierra lo rechazo también para las que son vecinas y las que quedan lejanas como la costa este estadounidense. Pero con el modelo territorial, la soberanía nacional y el derecho de autodeterminación en el centro del debate político por el caso catalán y una interpretación parcial de la crisis, se me antoja inaplazable reivindicar el carácter fundamental e inalienable del derecho de los pueblos no tanto ya a debatir y decidir sobre sus límites o símbolos, como sobre su territorio y marco político; sobre su presente y futuro.

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Territorio: 

Comentarios

Resucito la discusión para

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Resucito la discusión para compartir este artículo de El Mundo:

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/espiritusanimales/2013/01/19/como-reducir-nuestra-dependencia.html

Me temo que esos son los argumentos que van a hacer del fracking una opción cada vez más razonable a ojos de la gente. Los dirigentes saben perfectamente que la gente no quiere fracking pero sí que quiere calefacción, agua caliente y tener un trabajo, y saben también que la energía va a ser cada vez más escasa y cara. Será la lógica del sistema, que no permite otras alternativas distintas del "competir cueste lo que cueste", la que hará que el fracking nos parezca cada vez menos descabellado. Esos cabrones lo saben y por eso han decidido esperar... Un par de décadas no son nada para el capital.

¡Salud!

#5 Más o menos, el concepto

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#5 Más o menos, el concepto de imperialismo sigue vigente, pero subrayo el de "dependencia", que creo que es un concepto a poner de relive ahora que la Brunete mediática ataca tanto los proyectos independentistas, sin que aún hayamos hablado de su alternativa: los dependentistas.

Y añado aquello que decía Connolly que la independencia política, sin soberanía económica, no es tal. Está tan de actualidad...

De acuerdo completamente con

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De acuerdo completamente con el matiz, Pablo.

Pero esa función de Estado-corporativo quizá la realice ya más la Unión Europea que el Reino de España. De hecho, quizá esa labor de potencia imperialista que señalas sea la esencia de la convergencia europea, al menos en sus últimas fases.

Debate interesante.

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Debate interesante. Simplemente se trata de recuperar los conceptos de imperialismo, dependencia y desarrollo desigual. Estos debates y conceptos ya salieron a la luz gracias a los análisis marxistas y leninistas sobre la cuestión nacional. Recordar el libro de Lenin "imperialismo fase superior del capitalismo". De todas formas lo primero que hay que tener en cuenta es que el estado no es un ente neutro, es un organismo o "superestructura" que representa la traslación jurídico-institucional de un modo de producción vigente y la lucha de clases y nacional que se produce en esa fase histórica. Así, en un mundo capitalista el estado (sea república, federación, centralista, monarquía, fascismo, democracia liberal...) representa en esencia (con sus ligeras variantes) los intereses y cosmovisión de la clase dominante (la burguesía) y de su "nacionalidad" o "centro metropolitano" también dominante. Aunque eso no obsta para ser conscientes de que las jerarquías burocráticas también tienen su propia agenda y, aunque generalmente están subordinadas a los interesas de la clase dominante, a veces pueden generar contradicciones.

El imperialismo burgués usa sus estados para expandirse internacionalmente, protegerse de la competencia externa, desarrollar un marco jurídico-económico que facilite la acumulación de plusvalía (por ejemplo subvenciones, leyes reguladoras de la competencia...) controlar la disidencia interna de las clases subordinadas y a las "nacionalidades" y/o colonias rebeldes, o a otras fracciones de la burguesía, o de otras clases sociales (nobleza terrateniente por ejemplo) confrontadas con el bloque dirigente del centro metropolitano, encuadrara a la población, racionalizar la explotación de las fuerzas productivas, disponer de un poder militar propio...

No hemos descubierto nada nuevo en realidad. Esto es más viejo que las peñas, y sólo puede confrontarse con la organización de las clases subordinadas, en este caso, la trabajadora, y las nacionalidades oprimidas, en este caso la cántabra, para la toma del poder (con mayúsculas) en todos los sentidos: económico, cultural, político, militar...

Hablabas de la reforma fiscal

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Hablabas de la reforma fiscal de Hollande y justo hoy leemos que se queda en agua de borrajas. Otra vez el poder político (del que podríamos tener la ilusión de que está bajo control democrático) agachando la cabeza ante el verdadero propietario de nuestras vidas, el capital.
http://www.eldiario.es/politica/Constitucional-frances-reprueba-impuesto-ciento_0_84691598.html

Estoy de acuerdo contigo en que los corazones podridos de los capitalistas españoles seguramente no albergan patriotismo alguno (salvo quizá alguna excepción que no haría más que confirmar la regla) y que la globalización y el libre movimiento de capitales han reducido la importancia del vínculo entre las empresas y los territorios donde actúan. Pero no creo que este vínculo haya desaparecido del todo, ya que en el campo de batalla internacional se enfrentan poderosísimas corporaciones cuyos intereses están ligados en múltiples sentidos a los intereses políticos de las regiones en las que están radicadas. Por ejemplo, a Acciona, el Banco Santander o Telefónica seguramente les interesa que Occidente siga dominando gran parte del mundo, porque de esta forma pueden desarrollar su actividad de forma segura y estable. En las regiones dominadas política y económicamente por China las empresas españolas no cuentan con amparo político y se ven expulsadas por las corporaciones chinas, que sí cuentan con la protección política del gobierno de su país.

Resumiendo, creo las corporaciones y el capital también necesitan que "sus" países sean política y económicamente fuertes, ya no por nacionalismos o motivos sentimentales, sino por puro y llano interés.

Un saludo Diego.

Muchas gracias por aportar,

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Muchas gracias por aportar, Pablo.

Yo es que soy muy excéptico con la existencia de un verdadero patriotismo en los estados-nación burgueses. Ya lo era con el caso español, por la realidad plurinacional del territorio y la inexistencia de una revolución liberal-burguesa completa en el S. XIX que consiguiera generarlo; pero es que resulta que incluso en Francia, que fue cuna de la más importante que se ha conocido, están las grandes fortunas cambiando su residencia a Bélgica por insolidaridad ante el incremento en la proporcionalidad de los impuestos decretado por el gobierno de Holland.

Se me ha caído el mito del patriotismo burgués, éstos no ven una patria, ni un pueblo, ni un paisaje, ni nada, sólo ven dinero. Y para ellos los estados son marcos de acumulación de capital y de control social, y el nacionalismo un sentimiento que les sirve para desviar atenciones y que si se ponen malas la gente se juegue la vida por su negocio. Que tienen hasta la poca vergüenza de domiciliarse fiscalmente en Suiza pero representar la "Marca España" (Calatrava) o registrar las primas del Mundial en Sudáfrica para pagar menos impuestos (Selección española de fútbol).

Estoy simplificando y generalizando, eh, pero me parece que en tu frase del sueño españolista de la economía saliendo disparada como un cohete hacia el crecimiento y la prosperidad, sólo les interesa SU economía, SU crecimiento y SU prosperidad. La del pueblo se la suda. Supongo que prefieren bombardear Libia que Barcelona, pero por la distancia, que no salpica.

Y lo que vale pa los vendepatrias españoles, mañana vale pa Artur Mas si le dan un poco más de pastel. Al tiempo. Si yo cada vez veo más claro que los que no tienen patria son los ricos: sólo intereses económicos. El patriotismo, el sentimiento por el país, que en definitiva lo componen la colectividad humana y el territorio, es cosa de la izquierda.

Un saludo.

Diego, en general estoy de

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Diego, en general estoy de acuerdo con tu interesante artículo, aunque añadiría un matiz. Pareces identificar como principal fuerza impulsora del fracking el interés de las fuerzas políticas de "beneficiar al lobby de las empresas del fracking". No discuto que las empresas presionan a los políticos para obtener los permisos de exploración y eventualmente de explotación, ya que para ellas evidentemente es un negocio redondo. Pero tan importantes o más me parecen las implacables presiones procedentes del propio sistema económico, aunque sean menos explícitas. Estamos inmersos en una economía de mercado globalizada y liberalizada, donde los países compiten entre sí por producir más y más, y el que se queda atrás es pisoteado por el resto. La energía es quizá el elemento más importante de esta dinámica, sin energía no puede crecer el PIB, sin energía los ejércitos se paran, sin energía el resto nos pisotea. Y resulta que España necesita importar el 80% de la energía que consume, comprándosela a países como Rusia, Argelia o Venezuela. ¿Te imaginas lo que significaría, en términos económicos y geopolíticos, que España fuese capaz de autoabastecerse de gas? ¡El sueño del patriota hecho realidad! La economía española saldría disparada como un cohete hacia el crecimiento y la prosperidad, dejando atrás el fantasma de la crisis que ahoga nuestros sueños de una vida confortable y feliz. Es un dulce demasiado atractivo como para renunciar a él alegremente.

Ni qué decir tiene que no albergo ningún interés en que España salga de la crisis disparada como un cohete, ni en que el PIB crezca ni nada de eso. Solo pretendo enunciar la lógica que rige a las masas y a los dirigentes miopes, para hacer ver el enorme peso que, a mi ver, tiene sobre la forma en que se toman las decisiones públicas que afectan al destino de todos.

También esta semana, y

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También esta semana, y relacionada, la sentencia que reconoce el derecho a la consulta popular sobre el Puerto Deportivo de Castru: http://www.enfocant.info/politica-y-sociedad/la-plataforma-para-salvar-la-bahia-celebra-la-sentencia-que-reconoce-el-derecho-a-la-consulta-popular-sobre-el-puerto-deportivo-de-castru