El tiempo se agota

José María Gruber
| 11.03.2015

Y la preocupación crece. Al menos, para quienes no nos resignamos a quedarnos en casa, a base de “sopitas y vino”.

Hay quien sólo mira los intereses de “los suyos” y, caiga quien caiga, como los peores forofos futboleros, no miran alrededor, y pierden de vista que, de tanto mirarse al ombligo, “los suyos” pueden quedarse con los mocos colgando.

Me refiero al desolador panorama electoral de Torrelavega, tal y como se encuentra en la actualidad. Mucha gente, visto lo visto, se plantea a quién votar o, incluso, si merece la pena votar en las municipales.

Hace unos días, escuchaba al concejal de ACPT, Iván Martínez, en Vegavisión, decir que “la izquierda tiene la obligación, tiene que ser capaz de ponerse de acuerdo y que, dejarlo para después, será tarde”. Despertó en mí cierta esperanza. Y, en el mismo espacio, a Raúl Liaño, que IU “seguía apostando por un proceso de convergencia de izquierdas y que lo daría todo si vuelve a plantearse de nuevo”. Podemos, con su candidatura “Torrelavega Puede”, repitió lo que ya suena a cantinela, que ellos “buscan la unidad con la gente, más que la unidad de siglas”. Equo no estaba presente, tampoco allí.

Y digo que suena a cantinela, porque a los pocos días el titular de los medios era: “ACPT y Podemos cierran la puerta a un pacto en Torrelavega”. Mi atisbo de esperanza se desvanecía de nuevo.

Seguro que, si se les pregunta por separado, darán explicaciones distintas de por qué no han llegado a un acuerdo. Pero, públicamente no han dado ninguna. Y deberíamos exigírselas. Tenemos derecho a saber los esfuerzos que ambos han hecho para lograr el acuerdo. Porque se están hartando a decir que la unidad es necesaria. Y, es más, que ahora “lo que toca es vencer”. La mayoría, todavía, no somos forofos de dichas organizaciones. Pero somos sus posibles votantes.

Imponer como condición que debe utilizarse la fórmula “Agrupación de Electores”, para concurrir a las elecciones es elevar a la categoría de principio algo que no es más que pura táctica política. Esa fórmula, en sí misma, no da ningún poder a los firmantes avalistas de la agrupación sobre los que vayan a salir elegidos. El poder político estará en manos de quienes decidan sobre la elaboración de la lista y el programa y tengan el control de su ejecución futura. Y eso es lo que habrá que poner en las manos de todos aquellos que quieran que las cosas cambien. Es ésta una demanda que ha clado ampliamente en la sociedad.

Poner como condición que las siglas deben seguir siendo la referencia y que, por tanto, deben figurar en lo más alto de la propuesta, lo único que encubre es cierto miedo a “desaparecer”  dentro del movimiento. Por contra, la experiencia de IU y ACPT, al respecto, es clara, albergan en su seno otras siglas (PCE, por ejemplo en IU y PCPE en ACPT) que no han desparecido, que mantienen su propia organización y disciplina y tienen un peso importante dentro de la organización superior que las acoge.

Decir que “nuestras puertas están abiertas” y que esa gran unidad se puede realizar “dentro de nuestra casa”, además de denotar un egocentrismo insoportable, la experiencia dice que eso está ya muy gastado y no ha dado resultado.

Claro que lo que toca es vencer, pero hay que poner los medios. Vencer para que no sigan gobernando los mismos, vencer para que la política municipal “enganche” a los ciudadanos, vencer para que las grandes decisiones (la Revisión del Plan General de Urbanismo, por ejemplo) no se vuelvan a tomar a espaldas de los ciudadanos, vencer para que, a lo largo de los próximos cuatro años, la voz de los ciudadanos y ciudadanas sea escuchada en el Ayuntamiento, sin esperar a unas nuevas elecciones, vencer, en definitiva, para que los recursos municipales se pongan, sobre todo, al servicio de los más necesitados.

Y toca vencer porque, en esta ocasión se puede, claro que se puede. Quizá no gobernar en solitario, pero sí dar un vuelco fundamental a la política municipal, logrando cinco, seis o hasta siete concejales con las ideas claras y la determinación de dar a lo ciudadanos la voz y despertar su ilusión. La condición es concurrir con una sola lista. Repito, la condición es presentar una sola lista.

El tiempo para conseguirlo se agota y no intentarlo seriamente puede que los ciudadanos y ciudadanas de Torrelavega no lo perdonemos en el futuro.

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Comentarios

Es una pena que,

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Es una pena que, principalmente por cuestiones personales, no sea posible una candidatura de unidad popular en Torrelavega.

Parece que politicamente hay un 90% de coincidencia, pero ...

Parece una ocasión única, si no la aprovechamos será dificil que se vuelva a dar.