Los amigos, la prepotencia, la ejecución sumaria, la soberbia y la mentira del PP de Cabezón

Fernando Crespo
| 04.03.2014

El miércoles día 27 de febrero, cuando poco después de las nueve de la mañana llevaba a mi hijo al colegio, veo que un grupo de trabajadores se reúnen al pie de una de las tres palmeras que desde hace treinta y cinco años han ido alcanzando el magnifico esplendor de que gozaban en la actualidad en el entorno de la urbanización en la que vivo. Pregunto al “municipal” que parecía estar al frente si iban a podarlas y me entero estupefacto que la intención es derribarlas.

Decido acudir inmediatamente al Ayuntamiento con la intención de pedir explicaciones e intentar parar el atropello. Pregunto por algún responsable y alguien me indica que debo hablar con la alcaldesa o el concejal de obras... que no se encuentran en el Ayuntamiento, y se ofrece a ir a buscarlos. Le argumento que por favor se dé prisa, porque si no el daño podría ser irreparable... y en estas condiciones parte y me deja esperando.

Pasados quince minutos acude al Ayuntamiento el concejal de obras y al argumentarle yo que me parece una barbaridad la tala, comenta que llamará para que temporalmente la suspendan. Muy contento y ajeno al engaño, me acerco al lugar y cual no es mi sorpresa y disgusto cuando en quince minutos han derribado los tres árboles.

En el lugar se encuentra la alcaldesa y al dirigirme a ella para pedirle explicaciones, me dice que lo ha hecho porque se lo han pedido los vecinos y porque son un nido de ratas. Al insistirle en la prisa con que las han talado (quince minutos) me dice con la soberbia que la caracteriza que se debe a la eficacia de sus trabajadores, aunque más de media docena de ellos permanecen apoyados en la pared y solo veo trabajar a dos, ajenos al Ayuntamiento y supongo que contratados por ella. Le recrimino que se han dado tanta prisa al enterarse que alguien protestaba y para evitar que los vecinos pudieran pararlo, y que ni siquiera han tenido tiempo de apartar el mobiliario urbano derribando las palmeras sobre él y destrozándolo. En este punto me dice que ya me ha aguantado bastante, que las ha tirado porque le da la gana, y que si tengo algo que reclamar acuda al Juzgado (supongo que las tasas que ha implantado su amigo Gallardón me impedirán económicamente hacerlo aunque pienso intentarlo).

Acudo de nuevo al Ayuntamiento para interesarme por las firmas de los vecinos solicitantes y se me deniegan, instándome a que las solicite por escrito, cosa que hago. Además decido preguntar a los vecinos de la urbanización, me paso por la casa de cada uno y obtengo los resultados siguientes: lo intento con todos (98), encuentro 52 (53%), me atienden todos (100%), creen que las palmeras tienen ratas (10, el 19%), les molestan (7, el 13%), les han pedido opinión (3, el 5%), y están de acuerdo con la tala (11, el 21%). Estos resultados, a disposición de cualquiera que quiera consultarlos, me permiten confirmar que la alcaldesa no contó con nadie a excepción de sus amigos, que las ratas solo estaban en su mente, y que por tanto las taló porque como ella misma admitió "le dio la gana", con prepotencia y con mentiras, al más puro estilo que parece abarcar desde hace un par de años las actuaciones del partido gobernante.

Yo sé que las palmeras no volverán a adornar el paisaje por lo menos hasta dentro de mucho tiempo, lo mismo que ocurrirá con los muchos derechos que este partido gobernante nos esta quitando a todos los ciudadanos. Pero creo que es mi deber contribuir en mi modestia a concienciar a la gente para que defienda aquello que como las palmeras nos ha costado treinta y cinco años adquirir. Solo así evitaremos que como consecuencia de los intereses y caprichos de unos pocos retrocedamos a los tiempos del ordeno y mando.

Es por ello que denuncio este hecho en la prensa. Muchas gracias.

Territorio: