Recuperar la soberanía popular y la democracia: 6 razones para apoyar a 'Claro Que Podemos'

Marcos Martínez Romano (miembro de Podemos Santander)
| 23.10.2014

El pasado sábado en Madrid, Podemos celebró su encuentro presencial en el que se presentaron las diferentes propuestas de borradores políticos, éticos y organizativos con los que la organización deberá afrontar el ciclo político abierto cuyo punto culmen serán las elecciones generales de noviembre de 2015. Antes de ayer lunes a las 10 de la noche se abrió el plazo para que todo aquel que quiera -tan solo hace falta inscribirse en Podemos-pueda votar entre las diferentes opciones planteadas. Plazo que se cerrará el sábado 26 a las 11 y 59 horas de la noche.

Este pasado martes ejercí mi derecho al voto. Me decanté por el conjunto de borradores ético, político y organizativo “Claro Que Podemos-Equipo de Pablo Iglesias”. Equipo encabezado por el propio Pablo, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa, Luis Alegre, Tania González e Íñigo Errejón. Hay varias razones para haberme decantado por esta opción. Las principales son las 6 que a continuación expongo.

En primer lugar, y para mí la más importante, creo que tanto en sus principios organizativos como en los políticos, son los documentos que nos permitirán conjugar de la mejor manera posible la democracia y la eficacia para afrontar los retos que se nos vienen encima. Batallas que se disputarán en el plano de lo real, no de lo abstracto, y en las que tendremos poderosísimos enemigos en frente dispuestos casi a cualquier cosa para evitar que venzamos.

Y, pese a lo que últimamente puede leerse por las redes sociales o verse en los medios de comunicación de masas –no con poco interés en el caso de estos últimos-, sus borradores, sin ser perfectos, no están basados únicamente en la eficacia, sino que también garantizan la democracia interna. Sobre todo porque queda muy claro quien asume cada responsabilidad y muy delimitadas las funciones que cada cual asume. Por lo tanto, el control sobre las personas que ocupen cargos en Podemos a través de los procesos revocatorias será más factible.

En segundo lugar, porque aunque hay varios puntos de sus documentos en los que no estoy de acuerdo, creo que nos encontramos ante un momento de excepcionalidad política que nos exige amplitud de miras y una gran responsabilidad.Esto pasa por dejar a un lado nuestras preferencias personales a nivel ideológico y centrar nuestras miras en el bienestar colectivo. ¿Por qué? Porque el momento lo es también de urgencia social para millones de personas que se encuentran ya bajo el umbral de la pobreza, decenas de miles que siguen siendo desahuciadas por entidades rescatadas con dinero público y millones de jóvenes que miramos hacia el futuro y no encontramos ningún atisbo de esperanza si la situación no da un giro de 180 grados.

Para ello creo que nos hará falta contar con toda la gente ilusionada hasta el día de hoy, pero, sobre todo, con los millones de personas que pueden formar parte de esta nueva identidad colectiva que se está configurando recogiendo lo ya sembrado en la sociedad durante los últimos años de movilizaciones y articulándolo en un discurso aglutinador que aspire a dejar fuera sólo a esa casta política, económica y mediática que nos roba la vida.Por ello, creo que estos documentos nos permiten mirar más hacia fuera, a la ilusión de la gente que no puede, no quiere o no necesita leerse 200 documentos o participar activamente día a día en los círculos para sentirse parte de esta nueva ola plebeya, pero que sí quiere –y necesita- ver en un año y pico a Pablo Iglesias (o el/la que se decida) de presidente del gobierno.

En tercer lugar, porque los liderazgos, lejos de suponer un dique de contención para las aspiraciones populares, en un contexto de desarticulación de los lazos sociales y las instituciones comunitarias y de desmoralización de la gente a base a años y años de derrotas unidas a la extensión en el imaginario colectivo del tan manido mantra del “no se puede”, sirven para catalizar todo ese descontento social que no encuentra en las instituciones la solución a sus problemas.Esa gente que constata que el asamblearismo ilimitado tiene sus límites. El 15M, con todo lo positivo que supuso –fue condición necesaria para instalar en el sentido común general núcleos de buen sentido que nos permiten estar en donde estamos hoy- fue incapaz de alterar el orden institucional en favor de los y las de abajo. Nos demostró empíricamente que la democracia directa tiene sus límites.

Por eso frases como que “las elecciones las gana la gente” pueden ser perfectas como brindis al sol para el aplauso fácil, pero nos jugamos demasiado en este año venidero como para dejar escapar esta ocasión. Y para ello hace falta que el grupo de personas que, con la ayuda de decenas de miles de militantes implicados, supieron recoger lo sembrado y darle forma para haber pasado en unos meses de la resignación a estar hoy discutiendo “cómo ganar”, siga al frente de este proyecto.

En cuarto lugar, porque la democracia no pasa por esconder los antagonismos en falsos consensos construidos en reuniones de “notables” al margen del grueso de la gente. Cuando varias propuestas tienen puntos que las hacen ser inconciliables, lo democrático es dar el poder a la gente de verdad para que elijan la opción que prefieran. Si no hay consenso entre la gente de Podemos (y es obvio y sano que no lo haya), no tiene por qué haberlo entre sus “notables”.

En quinto lugar, porque me parece un ejercicio de honestidad y coherencia anunciar que uno se “echará a un lado” en el caso de que sus propuestas no fueran las elegidas. Las propuestas organizativas, políticas y éticas no son abstracciones surgidas del aire, van íntimamente ligadas a las personas que las han reflexionado, redactado y defendido.Expresar esa intención de “echarse a un lado” muestra una intención inequívoca de no querer “agarrarse al poder” a toda costa. Para mí, este es un gesto que me genera confianza de cara a un futuro en el que puedan ocupar cargos públicos. Como dijo Pablo en uno de sus discursos de este domingo: “nosotros sabemos decir no”.

Y en sexto y último lugar, porque como dijo Íñigo Errejón el domingo en Vista Alegre, “la estrategia es el arte de elegir las condiciones del enfrentamiento”.Esto es, el terreno de juego en donde vamos a jugar lo ha diseñado el adversario. No dejemos pues que, además, nos diga en qué minuto hacemos los cambios, qué sistema táctico usamos y qué estrategia debemos emplear para ganar. No queramos abarcar más de lo que podamos apretar y no pretendamos sustituir lo ya existente o apropiarnos de ello en la multitud de realidades diferenciadas que existen.

Podemos es una herramienta para la irrupción plebeya en el Estado con el objetivo de propiciar la mejora en las condiciones materiales de la gente. También para crear una cultura política nueva. Pero esto último es un proceso lento que no se consigue en unos meses. Que no se amolda a los tiempos existentes de este ciclo político con posibilidades de cambio.Además, en las realidades más cercanas, deben de ser los actores políticos y sociales arraigados en sus lugares de acción quienes contribuyan a acelerar ese proceso de creación de nuevas formas de participación y socialización democrática. En esa tarea los círculos serán fundamentales. Pero como ayuda, no como apropiación o sustitución.

En definitiva, me he decidido por apoyar al Borrador Claro Que Podemos-Equipo de Pablo Iglesias porque, a pesar de que puedan existir divergencias de opinión con algunas cuestiones, considero que es la alternativa que más garantías nos ofrece para comenzar a recuperar la soberanía popular y la democracia.